EL CINE QUE NO VIMOS
EXISTENZ
(*** 1/2)


Ernesto Diezmartínez Guzmán
    “El arte asusta a mucha gente
     porque cambia tu entendimiento
    de la realidad o la transforma de
    formas socialmente inaceptables”.
                    David Cronenberg

eXistenZ (Idem, Canadá-GB, 1999) nunca se estrenó comercialmente en México, aunque fue exhibida en el de-efe en un ciclo de cine canadiense hace un par de años. Extrañamente, esta película de Cronenberg no ha llegado ni siquiera en Disco Versátil Digital de Región 4 (la única edición que existe es de Región 1) y, hasta donde recuerdo, permanece inédita en la televisión mexicana de paga.

Ya lo he dicho en otras ocasiones: lo admirable de Cronenberg es que ya sea escribiendo sus propios guiones –como todo su primer cine—o adaptando novelas, obras teatrales o tomando un guión escrito por otros –desde Zona Muerta en adelante—el mundo de este originalísimo cineasta permanece increíblemente fiel a sí mismo. Las tramas pueden cambiar, el género también,  pero las mismas preocupaciones siguen ahí: la invasión y conquista del cuerpo humano a través de la tecnología, la fusión de ésta con una retorcida sexualidad, la creación de una realidad alterna perturbadora, la fragilidad de la condición humana.

Todo ello se encuentra en eXistenZ, una cinta escrita originalmente por Cronenberg –después de varios años de filmar novelas o guiones de otros—y pensada por el cineasta después de una entrevista con Salman Rushdie. ¿Qué pasaría, se dijo Cronenberg, si estamos en un futuro muy cercano y una creadora de juegos de computadora es condenada a muerte por una especie de “fatwa” que no sabe ni siquiera de dónde viene? En efecto, la célebre Allegra Geller (Jennifer Jason Leigh), exitosa diseñadora de juegos virtuales, tiene que salir huyendo de una iglesia después que un fanático “realista” –es decir, un extremista que cree que la realidad virtual es peligrosa y alienante—intenta asesinarla, dañando además su nueva creación llamada eXistenZ. Éste es un juego interactivo y en serio: es un dispositivo orgánico que parece ubre de vaca, creado a partir de anfibios mutantes y que se conecta con un cordón umbilical a un agujero hecho ex profeso en la base de la columna vertebral, a unos centímetros del ano. Al conectarse al juego, uno entra a un mundo virtual en donde el jugador toma sus propias decisiones, aunque circunscrito a una serie de reglas desconocidas... y que podrían resultar peligrosas.

Es imposible tratar de resumir una trama que está estructurada a la manera de las muñecas rusas: un nivel nos lleva a otro y ese a otro más y luego regresamos y después volvemos al juego y luego... no sabemos en dónde demonios estamos. Para abonar a la confusión, Cronenberg desmonta con buen humor e inteligencia las convenciones del propio juego –que son las de la película, por lo menos en uno de sus niveles—y todo el asunto se convierte, de improviso, en una hilarante reflexión sobre los thrillers y sus convenciones (el acento extraño de los personajes misteriosos, el sexo que deben tener los protagonistas, los personajes pivote que aparecen dando información valiosa). Y no olvidemos la premisa básica de toda la cinta: un grupo de ortodoxos “realistas” (¿los que no les gusta el cine de Cronenberg por ser “puras mariguanadas”?) pretende asesinar a una diseñadora de realidades alternas que ellos consideran inaceptables.

eXistenZ es, acaso, la cinta más ligera y entretenida del canadiense en toda su carrera, pero sus toques provocadores e inquietantes no desaparecen en lo absoluto: el horrible diseño ya descrito del juego eXistenZ, la asquerosa arma letal orgánica ¡que dispara molares!, las obvias connotaciones sexuales que tiene el agujero por donde se “conecta” el jueguito, los espantosos animalejos mutantes que sirven de partes orgánicas de eXistenZ y la infaltable dosis de gore para los que adoran al Cronenberg más sangriento.

eXistenZ es, muy adecuadamente, una de esas raras películas que necesitan una segunda visión inmediata: después de ver el filme y ya conocidas las reglas del juego, no hay algo mejor que volver a jugarlo. El problema, como todos estos jueguitos, es que uno termina por enviciarse. Y vaya que el cine de Cronenberg merece este vicio.


EL CINE QUE NO VIMOS

Escala de Calificación

**** Excelente        *** Muy recomendable     ** Vale el boleto o la renta
* Palomera       + Churrito        ++ Churrote

Comentarios: ernesto@cinevertigo.com

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