LAS VACAS SAGRADAS



CHAPLIN EN LA ESSANAY


Después de haber creado el personaje del vagabundo y haberse educado cinematográficamente en la Keystone Company de Mack Sennet (primero actuando y luego también dirigiendo una treintena de cortos), Charles Spencer Chaplin –o Charlie Chaplin o Charlot o Sir Charles Chaplin, como sería conocido al final de su vida- fue contratado en 1915 por la Essanay Company, propiedad Gilbert M. Anderson, mejor conocido como Bronco Billy, el primer vaquero del cine. Ahí, con un salario de 1250 dólares semanales (¡de 1915!) Chaplin empezó a madurar como actor y, en especial, como cineasta.

 He aquí una somera revisión de algunos de los cortometrajes chaplinescos de la Essanay, disponibles en diferentes ediciones en DVD, VHS y hasta visibles de vez en cuando en la televisión cultural.

 His New Job (1915, 24 min.) –su primera película para la Essanay- es una parodia del mundo del cine en donde el personaje de Chaplin –no exactamente un vagabundo- consigue chamba como extra aunque, como todo le sale mal, es degradado a carpintero. Luego de que tampoco ahí no hace más que molestar a su jefe, es llevado de nuevo al plató en donde se encarga de arruinar y destruir todo lo que ve y toca. No es de lo mejor del Chaplin de la época, aunque hay que rescatar el gag cruel en el que Charlot echa la ceniza de un cigarro en un cuerno para sordos como si éste fuera un cenicero. El inmortal bizco Ben Turpin es el enemigo de Chaplin y, por lo mismo, merece el más sádico tratamiento posible. Ojo a la secretaria que aparece al inicio de esta cinta: se trata de Gloria Swanson quien, como no apantalló a Chaplin en el casting, éste sólo le dio trabajo de extra.

 Es mucho mejor The Champion (1915, 20 min.), en donde Charlot boxea por lana, hace trampa (se coloca una herradura en el guante), marea a su oponente con su juego de piernas, noquea al réferi de vez en cuando y es ayudado en un momento clave por su perro chato. Otra curiosidad: el tipo que aparece a la izquierda del villano, entre los espectadores, es el mismísimo Bronco Billy y el vendedor de cacahuates al que “jondean” todos los maloras es, de nuevo, Ben Turpin. La cinta es poco más que una extensión de lo que Chaplin había hecho en la Keystone: una comedia ruda y gozosamente vulgar en la que el vagabundo es un transa sin oficio, beneficio ni característica positiva visible… a no ser que es muy gracioso.

 En A Jitney Elopement (1915, 25 min.) Charlot se hace pasar por un conde para poder noviar con la guapa Edna (Edna Purviance, por supuesto). Lo mejor es la secuencia de la comida con el suegro (Ernest van Pelt), pues los rudos modales de Charlot salen a relucir: mordisquea unas flores, se come unos frijoles el cuchillo, se sirve el trago a la brava y se roba unos carísimos puros, una rutina que Chaplin repetiría, con sus cambios, en Luces de la Ciudad (1931). Cuando el papá de Edna se da cuenta del engaño, pues el verdadero conde (el infaltable lagartijo Leo White) llega a la visita, la película se transforma en una caótica copia de las cintas de Mack Sennet.

 Es un filme mucho más disciplinado –y logrado- A Night Out (1915, 25 minutos), en donde Chaplin y el bizco Ben Turpin encarnan a un par de borrachales que siembran el caos en un restaurante popof. Ahí, enfrentando otra vez al estirado Leo White, Charlot le escupe cerveza, le tira el sombrero y cuando llega el fornido saca-borrachos (otro habitual de la época chaplinesca, Bud Jamison), Turpin se gana la paliza de su vida con la conocida rutina de “no le pegue a mi compadre”. Cuando Turpin y Chaplin salgan del restaurante para irse gateando a su hotel, los enredos continuarán pues se enredarán con la coqueta esposa (Edna Purviance) del mismo saca-borrachos. Anárquica y graciosa.

 Y finalmente, In the Park (1915, 13 minutos) es una comedia muy simple, casi una suerte de reunión de todo el reparto Essanay: Charlot es un vagabundo que provoca una serie de problemas con dos parejas que están noviando en un parque. Nuevamente Leo White –en el papel de un ridículo enamorado- se lleva la peor parte, aunque Bud Jamison –novio de la bella criadita Edna Purviance- merece también una buena cantidad de golpes y ladrillazos del avorazado Charlot, que no es un vagabundo tan buenazo en este corto, sino un transa y ladronzuelo de siete suelas. De hecho, el personaje del vagabundo sentimental y heroico aparecería poco después, en el corto The Tramp, en ese mismo año de 1915. A partir de entonces, Chaplin entraría en la mejor etapa de su ineludible carrera fílmica.


LAS VACAS SAGRADAS

Escala de Calificación

**** Excelente        *** Muy recomendable     ** Vale el boleto o la renta
* Palomera       + Churrito        ++ Churrote

Comentarios: ernesto@cinevertigo.com

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