EL CINE QUE NO VIMOS


EROS
(**)


Ernesto Diezmartínez Guzmán
Nunca estrenada comercialmente en México aunque disponible en un ascético DVD de Región 4, Eros (Idem, EU-Italia-Hong Kong-Francia-China-Luxemburgo-GB, 2005) está formada por tres relatos erótico-amorosos dirigidos por el recientemente fallecido Michelangelo Antonioni, Steven Soderbergh y el maestro hongkonés Wong Kar-wai. Como es inevitable en este tipo de filmes, el resultado es disparejísimo.

 La cinta inicia con el último trabajo fílmico de Antonioni, fallecido en julio del año pasado. Por desgracia, “El peligroso entretejido de las cosas”, que es el nombre de la primera historia, es tan floja que parece una parodia de los temas y obsesiones del cineasta italiano. Un matrimonio joven (Christopher Buchohlz y Regina Nemni) viven en una casa de la campiña italiana, muy cerca del mar. No se llevan muy bien que digamos: se gritan, se insultan, se reprochan todo. En algún momento de la pelea diaria, ella deja al marido solo y éste, ni tardo ni perezoso, encuentra a una guapota vecina (Luisa Ranieri) con la que se encama. Cuando el hombre viaja a París, la mujer y la vecina se encuentran en la playa: las dos están completamente desnudas.

 El segmento de Antonioni se ve muy bien y las mujeres desnudas –en especial “la vecina”- se ven mejor, pero los diálogos son muy pobres y la historia no va a ninguna parte. Lamentable que el director de La Aventura (1960) haya terminado su carrera fílmica con este cortometraje tan fallido.

 El segundo segmento, “Equilibrio”, de Steven Soderbergh, es un poco mejor aunque no hay erotismo ni sensualidad por ningún lado. Eso sí, el corto es intrigante y divertido en su planteamiento diríase borgiano sobre un sueño que se platica y que, acaso, no es ningún sueño sino la realidad. El ejecutivo de una empresa de publicidad (Robert Downey Jr.) le cuenta a su analista (Alan Arkin) un sueño recurrente que tiene. Así, mientras el tipo recostado en el diván trata de recordar cada detalle del sueño, el psicólogo, a espaldas de él y por la ventana, se comunica a señas con alguien que nunca vemos. El desenlace es sorpresivo y creo que puede ser de utilidad para cualquier estudioso freudiano, pero fuera del virtuosismo estilístico del corto, no hay mucho qué agregar.

 El tercer y último segmento es el mejor y, de hecho, es la única razón para revisar esta película. Se trata de “La Mano”, escrita, producida y dirigida por el maestro hongkonés Wong Kar-wai (Kar-wai Wong si se quiere escribir su nombre al estilo occidental). Jack Mathews, reseñista del New York Daily News, escribió que los productores de este tríptico debieron haber escrito las instrucciones en mandarín, pues el único que entendió que tenía que dirigir un cortometraje erótico y sensual fue Mr. Wong. Mathews lo dice como broma pero nada parece más cierto.

 Estamos en Hong Kong, a inicios de los 60 –la misma época de su obra maestra Deseando Amor (2000)-, cuando el experimentado sastre Xiao Zhang (Chang Chen) visita a una antigua cliente en decadencia, la otrora sofisticada prostituta Miss Hua (la diva Gon Li), quien agoniza en un hotelucho de mala muerte. Enmarcado en un largo flash-back en el que se explica la relación de Zhang y Miss Hua, “La Mano” es una pequeña obra maestra cuya gran provocación es proponer la masturbación del ser amado como un signo de genuino amor romántico.  Sólo Wong podía sostener una historia de este tipo y mostrar un postrer “handjob” como el arrebatado clímax de una sublime devoción amorosa.


EL CINE QUE NO VIMOS

Escala de Calificación

**** Excelente        *** Muy recomendable     ** Vale el boleto o la renta
* Palomera       + Churrito        ++ Churrote

Comentarios: ernesto@cinevertigo.com

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