EL CINE QUE NO VIMOS


 


ENIGMA
(**1/2)


Ernesto Diezmartínez Guzmán
La “Enigma” fue una máquina de códigos que usaban los alemanes para comunicarse entre sí durante la Segunda Guerra Mundial. Esto les ayudó, en cierta medida, para permanecer a la cabeza de la guerra durante mucho tiempo, hasta que los ingleses lograron robarse uno de estos cachivaches y, con la ayuda de cientos de matemáticos y científicos, lograron romper el impenetrable sistema de comunicación. Este fue uno de los episodios más importantes en la susodicha guerra, aunque no fue reconocido como tal hasta hace muy poco tiempo. Por lo mismo, el cine apenas si lo ha tratado en un par de ocasiones: en el buen thriller bélico hollywoodense U-571 (Mostow, 2000) y en un –para mí, por lo menos—desconocido telefilme británico llamado Breaking the Code (Wise, 1999).

Enigma (Idem, GB-EU-Holanda-Alemania, 2001) también trata el tema de la susodicha máquina y la importancia que ésta tuvo en la guerra, aunque la trama la usa como mero McGuffin hitchcockiano, pues el centro de la historia escrita por el dramaturgo y guionista Tom Stoppard –basado en un libro de Robert Harris—no es tanto la multicitada Enigma, sino la obsesiva historia de amor entre uno de los genios matemáticos encargados de descifrar los códigos nazis y una misteriosa rubia que, al parecer, es una espía de los alemanes.

Londres, 1943. En Bletchey Park, en las afueras de Londres, un grupo de científicos trata de romper el famoso código germano liderado por el serio y concentrado Tom Jericho (Dougray Scott). El sombrío espía inglés Wigram (Jeremy Northam) sospecha que hay un traidor entre el equipo de matemáticos, más aún cuando la bellísima novia de Tom, Claire (Saffron Burrows, la sensacional rubia que Salma Hayek manosea en Frida/Taymor, 2002), desaparece sin dejar rastro. El inestable Tom buscará la ayuda de la compañera de cuarto de Claire, la agradable gordita y anteojuda Hester (Kate Winslet), para que le ayude a encontrar a la supuesta espía nazi.

Enigma es un thriller hecho a la antigüita. Me explico: aquí no hay violencia, sexo explícito, explosiones, ni desenlace tejido en el más insoportable suspenso. Al contrario: la historia de la máquina Enigma está contada con cierta fidelidad –en efecto, existió ese grupo de matemáticos encargado de romper el código; en efecto, ese grupo trabajó en Bletchey Park; en efecto, sí sucedió cierta matanza de civiles polacos, hecho que resulta clave en la trama del filme—aunque, como ya apuntaba antes, el enigma de la película no es la máquina en sí, sino la dos historias de amor que se van desarrollando frente a nuestros ojos. La primera es la obsesión de Tom por la elusiva Claire, un misterio que seguirá siendo irresoluble aun en el final de la cinta. La segunda, la creciente relación entre Tom y la-mejor-amiga-de-Claire, la gris burócrata Hester quien, de buenas a primeras, se va transformando en la verdadera protagonista de la historia.

 Enigma es dirigida por el buen artesano Michael Apted, quien logra mantenernos interesados aun cuando, a ratos, el lenguaje de los códigos, los secretos y los espías se vuelve bastante pesado. Sin embargo, Apted es un profesional hecho y derecho (ha dirigido lo mismo melodramas de época como Agatha/1979, buenos thrillers como Gorky Park/1983 y hasta una sólida aventura jamesbondesca como El Mundo No Basta/1999), y este misterioso filme de época no resulta ningún problema para él. Y menos aún, por cierto, con un reparto especialmente virtuoso, en el cual brillan intensamente el siempre sin tacha Jeremy Northam y la camaleónica Kate Winslet, quien termina robándose la película… con todo y galán.

······
 Enigma nunca se estrenó comercialmente en México, aunque se ha exhibido en la televisión de paga.


EL CINE QUE NO VIMOS

Escala de Calificación

**** Excelente        *** Muy recomendable     ** Vale el boleto o la renta
* Palomera       + Churrito        ++ Churrote

Comentarios: ernesto@cinevertigo.com

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