ESE CIERTO CINE
ELEFANTE
(****)
Ernesto Diezmartínez Guzmán“La misma gente a la que le gustó Kill Bill
piensa que nuestro filme es irresponsable”
Gus Van Sant
Pasó como exhalación por la cartelera nacional hace más de dos años. Me refiero a Elefante (Elephant, EU, 2003), el décimo largometraje del inclasificable Gus Van Sant. Precursor del cine gay fuera del closet de los 80 (Mala Noche/1985, Drugstore Cowboy/1989, Idaho: El Camino de Mis Sueños/1991), desconcertante pero exitoso cineasta del mainstream hollywoodense (Mente Indomable/1997), consistente videoclipero de varias bandas (incluyendo Red Hot Chilli Peppers), además de novelista, músico y fotógrafo, Van Sant se mueve sin mayores dificultades dentro y fuera de Hollywood, haciendo filmes audaces en su contenido (la oscura comedia negra Todo por un Sueño/1995), películas formalistas inexplicables (el remake plano-por-plano de Psicosis/1998) y hasta melodramas derivativos muy menores (Buscando a Forrester/2000).
Pero nada nos puede sorprender ya de Mr. Van Sant. Ganador en Cannes 2003 (Palmas de Oro para el filme y para el propio Van Sant como director), Elefante fue previsiblemente ninguneado en la entrega del Oscar de ese año. Mientras Michael Moore ganaba su estatuilla por su calculadora pieza de provocación satiríco-política-social Masacre en Columbine (2002), nadie se dignó voltear a ver a Elefante, una película mucho más audaz (en la forma y en el fondo) que la entretenida pieza del gordazo Moore. ¿La razón?: Moore dio (discutibles) explicaciones sobre la matanza de Columbine; Van Sant se negó a ello.Estamos en la prepa Watt, en Portland, Oregon. La cámara portátil de Harris Savides sigue, mediante bellos e impecables plano-secuencias, a un grupo de jóvenes en sus banales tareas cotidianas. Uno llega tarde a la prepa porque su papá se emborrachó, otro se dedica a tomar fotos, aquella es regañada por una maestra por no vestir en “shorts” para la clase de deportes, aquellos noviecitos se toman de la mano y se besan, aquel trío de niñas plásticas comen y luego vomitan en el baño de mujeres… Esa “normalidad” se verá interrumpida cuando aparezca el “elefante” del poético título: la imprevisible violencia encarnada en dos jovencitos que, sin una razón clara (¿su casual curiosidad filonazista?, ¿la cultura de las armas de la que forman parte?, ¿el hecho de ser, aparentemente, burlados una y otra vez por sus compañeros), matan a varios muchachos y maestros de la prepa.
Acabo de escribir que esto lo hacen “sin una razón clara”. Pero, ¿es que puede haber una razón para ello? He aquí la audacia de Van Sant: el cineasta no intenta explicar nada porque, acaso, no hay explicación alguna. Como una película surreal de desastres, la violencia llega, actúa… pero ¿se va? Eso es lo más terrorífico de todo: Van Sant nos dice que no. El Elefante sigue ahí.
ESE CIERTO CINEEscala de Calificación
**** Excelente *** Muy recomendable ** Vale el boleto o la renta
* Palomera + Churrito ++ ChurroteComentarios: ernesto@cinevertigo.com