EN CARTELERA
EL DUELO
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Ernesto Diezmartínez GuzmánEl Duelo (Huo Yuan Jia, China-Hong Kong, 2006) es, en primera instancia, una película de artes marciales pero es mucho más que una simple película de artes marciales. Convencional pero nunca aburrida biopic del legendario maestro del kung-fu Huo Yuanjia (1869-1910); clarísima alegoría político-patriotera sobre la grandeza pasada (presente y ¿futura?) de la eterna China; fábula moral de raigambre confuciana acerca de lo valioso de la sobriedad, el honor y el conocimiento propio que lleva a la sabiduría; y last-but-not-least, emocionante cinta de acción para el lucimiento del súper-estrella Jet Li en su (aparente) despedida al cine de artes marciales, El Duelo permite, por lo menos, las lecturas antes descritas, más las que se acumulen en la semana.
Quien hace posible la pertinencia de todas estas interpretaciones es, de hecho, el personaje biografiado: Huo es, para los conocedores del kung-fu, uno de los más grandes maestros de la disciplina. Su carrera está marcada por los enfrentamientos y combates que sostuvo contra peleadores extranjeros –occidentales y orientales- en una época –inicios del siglo XX- en la que China estaba siendo aplastada por el mundo entero. En esos años, cuando la Gran Bretaña, Francia, Alemania o Japón estaban metidos hasta la cocina, humillando al milenario dragón chino, el hecho de que un sereno maestro del “mizongquan” o “yangqingquan” –el estilo de pelear desarrollado en la familia de Huo- desafiara y venciera a sus oponentes, convirtió a Huo en una especie de icono del orgullo chino. Varias series de televisión y películas se han hecho en Hong Kong, China y puntos intermedios sobre su vida y la escuela que fundó, la “Asociación Deportiva de Excelencia Marcial” (o Jingwumen), y el mismo Bruce Lee encarnó a un discípulo de Huo en el clásico del género Fist of Fury (1972).
Así pues, de la biopic bastante libre de Hou –tan libre que uno de los descendientes del maestro demandó a los productores, molesto por las inexactitudes del filme- se desprende todo lo demás: la alegoría política que muestra a Huo como un orgulloso representante de la China de siempre que nunca se doblega sin luchar hasta el último instante (discurso que no podría hacer más feliz a la gerontocracia china) y, también, la muy didáctica propuesta filosófica taoísta/confuciana por la cual entendemos que “el duelo” del título en español que tiene que ganar Huo es el que tiene consigo mismo. Cuando él venza su propia soberbia, su deseo de venganza, su afán de triunfar sin importar las consecuencias, en ese momento, Huo se habrá controlado a sí mismo y accederá, por fin, a la auténtica sabiduría.
Analizado así, parece que El Duelo es un soporífero filme histórico-filosófico sobre la China de inicios del siglo XX, pero el más reciente largometraje del veterano cineasta hongkonés Ronny Yu de vuelta a China después de un curioso periplo británico/hollywoodense –la energética Fórmula 51 (2001) y las camp horror-movies La Novia de Chucky (1998) y Freddy vs. Jason (2003)- es, además de todo lo anterior, una entretenidísima película de artes marciales, en donde su protagonista Jet Li brilla, como de costumbre, por su propio talento físico y por las coreografías del infaltable especialista Yuen Wo Ping.
De esta manera, si usted no le interesa mucho el contexto histórico/político/filosófico de El Duelo, no se preocupe: hay las suficientes peleas de Jet Li contra sus oponentes como para mantenerlo a uno más que entretenido. Li es una de las pocas estrellas fílmicas contemporáneas que tienen la gracia de mandarnos de nuevo a la adolescencia, cuando salía uno del cine “piñado”, echando patadas voladoras a diestras y siniestra.
Escala de Calificación
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