EL CINE QUE NO VIMOS
EL DESESPERAR DE LOS MUERTOS
(***)

Ernesto Diezmartínez Guzmán
Criminalmente ninguneada –apenas se puede creer que no mereció estreno comercial en México-, Shaun of the Dead (GB-Francia, 2004) -primer largometraje del equipo formado por el cineasta/guionista Edgar Wright, el actor/guionista Simon Pegg y el comediante Nick Frost- está disponible en un espléndido DVD de Región 4 con el nombre de El Desesperar de los Muertos y, también, se puede ver programada de vez en cuando en la televisión de paga.

 Esta ingeniosa y desternillante comedia tiene la media hora inicial más hilarante de los últimos años: estamos en algún lugar de Londres, en un barrio perfectamente clasemediero. El Shaun de título (Pegg) es un conformista güevonazo que vive con amigo aun más bolsón Ed (Frost). La novia de Shaun, Liz (Kate Ashfield), harta de la irresponsabilidad de su pretenso –no es capaz ni siquiera de hacer una reservación a tiempo en un restaurante-, ha decidido cortarlo. Este banal conflicto de pareja está enmarcado en algo más trascendente: por alguna razón desconocida, la gente se está transformando en zombis caníbales. Sólo que Shaun y Ed no se dan cuenta de nada. Y es que es complicado detectar la diferencia entre un zombi sin voluntad y un ser humano común y corriente que va a su oficina de 8 a 1 y de 3 a 6.

 Desde la misma secuencia de créditos, en la que vemos a distintos trabajadores y ciudadanos perdidos en sus rutinas diarias, hasta la graciosísima –y violentísima- escena en la que Shaun y Ed se escabechan a una zombi que ellos toman por una simple borracha, El Desesperar de los Muertos se muestra muy por encima de la típica parodia/homenaje al cine de zombis creador por George A. Romero en La Noche de los Muertos (1968). Sin olvidar las reglas básicas de la fórmula –el movimiento torpón de los zombis, su afición a la carne humana, la falta de explicación por la plaga zombiesca, el grupo de sobrevivientes que irán convirtiéndose en zombis en la medida que avanza la cinta- y sin dejar de mostrar un indudable brío en el montaje de las secuencias de horror “gore” (uno de los personajes es literalmente eviscerado delante de nosotros), Wright/Pegg/Frost logran entregarnos una brillante comedia que satiriza eficazmente no sólo al mencionado subgénero zombiesco, sino también le alcanza el tiempo para burlarse del flemático carácter británico y para entregarnos algunos chistosísimos gags verbales (la discusión entre Ed y Shaun acerca de qué LPs usar como armas) y visuales, a través del experto manejo del encuadre por parte del cinefotógrafo David M. Dunlap, a quien le basta, por ejemplo, descubrir ( a través de un cambio de encuadre o un súbito movimiento de cámara) que hay dos otros personajes oyendo alguna conversación para provocarnos la carcajada franca.

 Sin duda, en algunos momentos la cinta pierde su vigor –hacia la mitad se vuelve algo repetitiva- pero se recupera en el desenlace, muy en deuda con el mordaz final clásico de La Noche de los Muertos. En ese idílico happy-end, zombis y no-zombis puede convivir juntos porque, después de todo, ¿a poco somos tan diferentes?


EL CINE QUE NO VIMOS

Escala de Calificación

**** Excelente        *** Muy recomendable     ** Vale el boleto o la renta
* Palomera       + Churrito        ++ Churrote

Comentarios: ernesto@cinevertigo.com

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