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LA ULTIMA TENTACIÓN DE CRISTO


Ernesto Diezmartínez Guzmán
Sin lugar a dudas, la mejor colección de Discos Versátiles Digitales la tiene The Criterion Collection, que ofrece varias decenas de títulos provenientes de cineastas como Renoir, Kurosawa, Cocteau, Fellini, Bergman, Tarkovsky, Hitchcock, Lean, Kubrick, Lang, Sturges, Dreyer, Eisenstein, Ozu, Sirk, Buñuel, Powell/Pressburger y decenas más.

Lo más interesante de todo es que la gente de Criterion AMA el cine: sus ediciones son cuidadosas (siempre la imagen perfecta, siempre el radio original), ofrecen extras REALMENTE interesantes (comentarios de los directores, conversaciones entre el cineasta e historiadores, bibliografía, documentales bien realizados) y, además, muy comúnmente, en algunos paquetes vienen incluidos libros o ensayos de inatacable calidad (por ejemplo: el DVD de El Discreto Encanto de la Burguesía viene acompañado de un ensayo de Carlos Fuentes sobre Buñuel).

 El DVD de La Última Tentación de Cristo (The Last Temptation of Christ, EU, 1988), ofrece el formato widescreen en una edición aprobada por el propio Scorsese, una invaluable sección en donde se nos informa de los libros y cuadros que consultó el cineasta y su equipo para la puesta en imágenes de la película, las consabidas notas de producción, una entrevista con el compositor Peter Gabriel acerca de su trabajo de musicalización del filme, el comentario en off de Scorsese junto con su actor Willem Dafoe, el guionista Paul Schrader y el crítico de cine Jay Cock y, finalmente, un diario visual de la filmación realizada en Marruecos, realizado por el propio Scorsese cámara en mano.

 En cuanto a la película, ¿qué podemos decir que no se haya escrito de ella en los últimos 15 años? Por principio de cuentas, estamos ante una de las cintas más personales (y logradas) de Scorsese, quien intentó dirigirla en un inicio para la Paramount a principios de los 80, poco después de haber realizado Toro Salvaje (1980). Sin embargo, no sería hasta ocho años después que Scorsese, con su habitual colaborador Paul Schrader, tendría la luz verde para llevar a la pantalla grande la polémica novela del autor griego Nikos Kazantzakis.

Para entonces, la producción había pasado de la Paramount a la Universal Pictures, las locaciones elegidas de Israel a Marruecos, el presupuesto de 20 millones de dólares (de 1983) a uno muy modesto de 7 millones (de 1988), y de un Jesús encarnado por Robert de Niro o Aidan Quinn a uno menos carismático y/o atractivo como Willem Dafoe. El resultado de todo ello es una de las películas menos “comprometidas” que haya hecho Scorsese en su carrera.

 Y al escribir “compromiso” me refiero a que el cineasta ítaloamericano no tuvo que caer en ninguna servidumbre o ceder en nada ante los ejecutivos hollywoodenses. Como el presupuesto fue relativamente pequeño, Scorsese tuvo la entera libertad para adaptar la novela de Kazantzakis sin intervención de nadie. Para bien o para mal (en realidad, para mejor), La Última Tentación de Cristo fue, según el propio Scorsese, realizada con la más completa libertad. En todo caso, el único problema, según el propio cineasta, fue que no tuvo el suficiente dinero para pagar a una buena cantidad de extras, así que los soldados romanos que vemos en el filme son solamente cinco… ¡y son siempre los que aparecen en todas las escenas!

 Fotografiada soberbiamente por Michael Ballhaus con los vastos paisajes marroquíes de fondo, con los acordes de la ecléctica música árabe-primitiva compuesta por Peter Gabriel, con la impresionante actuación de un Willem Dafoe intensamente humano, con una fiel pero enriquecida adaptación escrita por Schrader, Scorsese se da vuelo para hacer el retrato de un Cristo que parece hermano gemelo de sus indómitos personajes solitarios. El Jesús scorsesiano no se aleja mucho de los protagonistas de Calles Peligrosas (1973), Taxi Driver (1976) o Toro Salvaje: se trata de un Cristo desconcertado y contradictorio, en parte arrastrado por las circunstancias (por Dios, mejor dicho), en parte alienado de todo lo que le rodea al saberse distinto a los demás.

 Aunque la obra original de Kazantzakis y el propio filme de Scorsese fueron atacados como heréticos en buena parte del mundo, la verdad es que la cinta es una de las más profundamente cristianas de la historia del cine. En todo caso, es obvio el porqué de la molestia de la Iglesia y sus corifeos: al recuperar la humanidad de Cristo y las insalvables debilidades que ésta conlleva, el retrato que se hace del Salvador es más cercana a nosotros y más lejana a la perfección divina que la milenaria institución papal nos ha vendido desde siempre. Sin embargo, es esta dolorosa humanidad lo que hace más atractivo a Cristo y más grande el desenlace de este extraordinario y valiente filme. En esta Navidad, regálese este ineludible DVD.


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Comentarios: ernesto@cinevertigo.com
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