EL CINE QUE NO VIMOS CONTROL ROOM
(***)
Ernesto Diezmartínez GuzmánNunca estrenada en México pero disponible desde hace tiempo en un impecable Disco Versátil Digital de Región 1 – y también exhibida en la televisión de paga- Control Room (EU, 2004) es, de lejos, un documental mucho más inteligente y provocador que el exitosísimo Fahrenheit 9/11 (Moore, 2004).
Dirigido por la egipcia americanaza, egresada de Harvard y exproductora de MTV Jehane Noujaim, Control Room es un fascinante acercamiento al trabajo realizado por la famosa cadena noticiosa árabe Al Jazeera, acusada por Bush Jr., Rumsfeld y gente igual de confiable que ellos, de ser la portavoz de Osama bin Laden y el terrorismo islamista de Medio Oriente. Por supuesto, nada hay de eso: desde el inicio nos damos cuenta que Al Jazeera –cuya sede está en Doha, Katar—no pretende ser más que una auténtica agencia noticiosa al más puro estilo liberal occidentalizado. Es decir, su objetivo es informar con la máxima objetividad posible, sin aceptar manipulaciones o chantajes, arriesgando el pellejo (uno de sus reporteros, de hecho, murió bajo las balas estadounidenses en la toma de Bagdad), enfrentándose a la censura (la mayoría de los países árabes han intentado bloquear su trabajo) y soportando la calumnia (las acusaciones del gobierno americano de ser voceros del terrorismo).
En la forma, Noujaim ha dirigido un típico documental de investigación, con todo y las clásicas cabezas parlantes y el sabio montaje de imágenes con lo se que va construyendo, sin necesidad de la didáctica voz en off, el provocador fondo ideológico de la película. Y digo provocador porque, al final de cuentas, Control Room termina erigiéndose en una oda a valores occidentales irrenunciables como la libertad, la independencia o la democracia. Al negarse a aceptar ovejunamente la versión oficial americana de la guerra y buscar por ellos mismos “la verdad” –o lo más parecido a ésta—los productores, analistas y reporteros de Al Jazeera terminan haciendo un periodismo más occidental que los propios occidentales.
A lo largo de la cinta aparecen tres personas claves: el productor de Al Jazeera Samir Kader (que no tiene empacho en afirmar que desea que sus hijos estudien en Estados Unidos), el veterano periodista Hassan Ibrahim (que critica con feroz sorna a Bush y compañía pero que expresa su confianza en Estados Unidos y su constitución) y el teniente americano Josh Rushing (un joven oficial de prensa del Pentágono). Este último, brillante, articulado y (aparentemente) sincero, resulta, acaso, la figura más atrayente del documental. En la medida que transcurre el filme vemos, de hecho, cómo la percepción de Rushing se transforma cuando discute, debate y analiza el trabajo que él mismo tiene que hacer y las labores periodísticas de Al Jazeera. Uno quiere pensar que ese honesto oficial ha quedado, al final, si no convertido, por lo menos sí convencido de un valor central de la cultura americana: la libertad de expresión. Qué curioso que la lección la dé un canal de televisión dirigido por árabes.
EL CINE QUE NO VIMOS Escala de Calificación
**** Excelente *** Muy recomendable ** Vale el boleto o la renta
* Palomera + Churrito ++ ChurroteComentarios: ernesto@cinevertigo.com