ESE CIERTO CINE

ADIOS, MI CONCUBINA
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Ernesto Diezmartínez Guzmán
Adiós, Mi Concubina (Ba Wang Bie Ji, China, 1993), es el portentoso quinto largometraje de Chen Kaige, la cabeza de la ya célebre Quinta Generación de cineastas chinos, formada, además de Chen, por Zhang Yimou y Tian Zhuangzhuang. Para Chen, Adiós, Mi Concubina fue el virtual renacer de su carrera fílmica despues de dos consecutivos fracasos de crítica, El Rey de los Niños (1987) y La Vida en una Cuerda (1991). No obstante, las concesiones que tuvo que hacer el realizador no fueron menores.

 Contra su costumbre de no usar grandes estrellas, Chen contó en su filme con la presencia de Gong Li (que además en aquel tiempo era la mujer de su rival fílmico y excompañero de generación Zhang Yimou), del rutilante interprete de rock y estrella hongkonesa Leslie Cheung y del sólido actor chino Zhang Fengyi. Además, Chen aceptó hacer algunos arreglos al guión para que el gobierno chino diera su aprobación a la cinta, después accedió a realizar una re-edición del filme ya terminado para permitir su exhibición nacional y, finalmente, Chen dirigió una segunda re-edición eliminando 14 minutos del filme cuando la compañía distribuidora norteamericana Miramax compró los derechos de exhibición en todos los países de habla inglesa (a saber si esta versión, la “americana”, es la que hemos visto en México en diversos cine-clubes y en la televisión cultural). Pero acaso la mayor concesión de Chen fue en el terreno de la narrativa de la cinta, que es muy diferente a la de sus anteriores filmes. En Adiós, Mi ConcubinaChen tiende al melodrama pasional con triangulo amoroso incluido en un estilo que parece más cercano al del primer Zhang Yimou que al de él mismo.

 Adiós, Mi Concubina cuenta la historia de dos amigos a lo largo de mas de 50 años, desde mediados de los anos veinte hasta finales de los años 70, cuando China se empezaba a recuperar de la "tragedia de los diez años" --es decir, la Revolución Cultural. El frágil y afeminado niño Douzi es abandonado en una academia de ópera por su madre, una prostituta que no puede sostenerlo. Ahí, Douzi conoce al viril y atlético Shitou, quien se convierte en su protector y amigo. Los dos muchachos empiezan a descollar en la academia, Douzi en papeles femeninos (en la ópera china, hay que recordar, todos los personajes son encarnados únicamente por hombres), Shitou en los masculinos. Cuando Japón invade China, los muchachos ya son cantantes profesionales de ópera, Douzi con el nombre artistico de Cheng Dieyi (Leslie Cheung), Shitou con el de Duan Xiaolou (Zhang Fengyi). La pareja (en más de un sentido) adopta a un niño proveniente de la misma academia de ópera, Xiao Si (Li Chun), con la intención de criarlo.

 La relación entre los dos se resquebraja cuando aparece la tercera en discordia, Juxian (Gong Li), una cotizada prostituta de la cual se enamora Xiaolou. Dieyi decide entonces ceder a los avances homosexuales de Yuan (Ge You), un poderoso mecenas de la ópera. Sin embargo, cuando Xiaolou es detenido por los japoneses, Dieyi logra su liberación cantando en exclusiva para las fuerzas de ocupación. Despreciado por Xiaolou por haber traicionado a "su raza y su país", Dieyi se vuelve adicto al opio mientras el primero se casa con Juxian, llevándose a Xiao Si a vivir con él. Años después, cuando los japoneses son derrotados, Dieyi es mandado a prisión acusado de "colaboracionista", aunque su sobreviviente fama como cantante de ópera lo salva, cuando unos oficiales del Guomingdang lo liberan para oírlo cantar. No obstante, a nuestros personajes le resta otro escollo aún más grande: las locuras ideológicas de la China comunista.

 Chen construyo una fascinante épica nacional contemporánea enmascarándola a través de los destinos paralelos de sus dos cantantes, Dieyi y Xiaolou. Sin idealizar el pasado precomunista (al que muestra como sucio, pobre, miserable) y tratando con cierta neutralidad la invasión nipona de los 30 y a los oficiales del Guomingdang --los japoneses y los oficiales nacionalistas son mostrados como crueles pero aprecian el arte chino y la Ópera de  Beijing--, las baterías de Chen son dirigidas hacia las elites partidarias y gubernamentales comunistas que aparecen, en ciertos momentos, tan desalmadas y mucho mas ignorantes que las fuerzas de ocupación niponas. A diferencia de Ju Dou, Amor Prohibido (1989), la primer obra maestra de Zhang Yimou, aquí no encontramos alegorías ni metáforas políticas: aunque extraordinariamente estilizada, la trama es histórica y políticamente muy directa. Se dicen nombres, apellidos, fechas, épocas. Nada es dejado como sugerencia. Acabemos: la crítica hacia las políticas chinas de esa era es directa, devastadora.

 Pero, además, el filme maneja otro discurso alterno tanto o más importante que el de la crítica política: el del compromiso del artista con su arte, independientemente de colores partidarios o vaivenes ideológicos. Al igual que la concubina teatral que es capaz de sacrificar su vida por su lealtad al Rey, Cheng Dieyi vive el teatro como una extensión de su vida. Por ello ese desenlace terrible y hermoso a la vez: sólo así se puede terminar una vida dedicada realmente al arte.



ESE CIERTO CINE

Escala de Calificación

**** Excelente        *** Muy recomendable     ** Vale el boleto o la renta
* Palomera       + Churrito        ++ Churrote

Comentarios: ernesto@cinevertigo.com

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