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5x2

Ernesto Diezmartínez Guzmán
Estrenada hace unos meses con más pena que gloria, ya circula en DVD de Región 4 –y en disco importado de Región 1- 5x2 (Ídem, Francia, 2004), octavo largometraje del prolífico Francois Ozon, de quien hemos visto en México –gracias a Muestras, Foros e insólita distribución comercial- casi toda su obra: Mirando al Mar (1997), Bajo la Arena (2000), 8 Mujeres (2002), Swimming Pool: Juegos Perversos (2003) y Tiempo de Vivir (2005), estrenada en este 2007 a nivel nacional.

 El disco de 5x2 está decente (me refiero al de Región 1): formato widescreen, sonido estéreo y el comentario en audio del propio Ozon, quien ha declarado que esta cinta la realizó bajo la influencia del Bergman de Escenas de un Matrimonio (1973). De hecho, hay también una segunda influencia en 5x2, no declarada por el cineasta galo, pero claramente discernible por la estructura de la película: la narrativa dislocada, en reversa, de la insoportable y violenta provocación Irreversible (Noé, 2002).

 En efecto, como en esta polémica odisea nocturna narrada en reversa, en 5x2 empezamos por el final y terminamos por el principio: una pareja de treinta-y-tantos años de edad (Valéria Bruni-Tedeschi y Stéphane Freiss) escucha, frente a un notario, las condiciones de su divorcio; inmediatamente después, los vemos llegar a un cuarto de hotel en donde él, Gilles, termina violándola a ella, Marion, quien en el último instante se había arrepentido de ese postrer “acostón” de despedida. A partir de esta dura, brutal, secuencia –que nos remite a una muy similar en la ya mencionada Escenas de un Matrimonio-, la narrativa de Ozon nos lleva a otros cuatro momentos claves en el fracasado matrimonio de Gilles y Marion: dos años atrás, una cena familiar de ellos dos con el hermano de él y su joven amante gay, que termina en confesiones y recriminaciones tronantes; otros dos años pasan hacia atrás, y vemos a Marion parir el único hijo de ambos, mientras Gilles no puede acercarse al hospital donde se encuentra ella; en la siguiente secuencia, también tiempo atrás, presenciamos la alegre boda de la felicísima pareja que termina en una atípica noche de bodas; y, finalmente, más tiempo pasa en reversa y vemos a Gilles encontrarse con su compañera de trabajo Marion en un pequeño resort italiano. Se entiende que ahí, en esa idílica escena final –Giles y Marion nadando hacia un bellísimo crepúsculo- los dos se enamoraron y, acaso, ¿por qué no?, pensaron en la posibilidad del amor eterno.

 La narrativa en reversa le da un valor extra a 5x2, pues es obvio que si hubiera sido montada en estricto orden cronológico, no habría resultado más que un pálido ejercicio de estilo bergmaniano, con todo y momentos (más o menos) calcados del filme de 1973 (la cena de las dos parejas, el sexo que termina en violación) y hasta similares escenarios (el dormitorio de Gilles y Marion se parece demasiado al de los protagonistas del filme bergmaniano). Al estructurar el filme en sentido contrario –y al acotar cada una de las cinco secuencias con romanticonas baladas italianas-, cada nuevo episodio no sólo muestra cómo fue surgiendo el deterioro matrimonial –que inicia en la propia noche de bodas- sino que, al finalizar la cinta en la imagen de tarjeta postal ya descrita, el epílogo de 5x2 termina siendo más cruel que, incluso, la brutal escena de la violación. Y, además, con esa pegajosa música italiana como telón de fondo. No hay derecho.


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Comentarios: ernesto@cinevertigo.com
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