EN CARTELERA

EL CIELO DIVIDIDO
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Ernesto Diezmartínez Guzmán
La alabada –hasta por mí- opera prima de Julián Hernández (Distrito Federal, 1972), ganadora del Teddy al Mejor Filme Gay en Berlín 2003, tuvo el kilométrico nombre de Mil Nubes de Paz Cercan el Cielo, Amor, Jamás Acabarás de Ser Amor (2003) y una prudente duración de 90 minutos. Su segundo largometraje, visto por un servidor en Guadalajara 2006 –y luego exhibida en la XLVII Muestra Internacional de Cine de la Cineteca Nacional- se llama El Cielo Dividido (2006) –nombre de adecuada longitud- pero dura ¡casi dos horas y media! Si sigue igual esta tendencia, la próxima película de Hernández, Rabioso Sol, Rabioso Cielo (¿2007?, ¿2008?) puede extenderse durante cinco horas.

 Y el problema, por cierto, no es la duración o, mejor dicho, no es sólo la duración. La bronca es que, aunque magistralmente realizada –me refiero a El Cielo Dividido-, la cinta no hace más que transmitir una idea no demasiado original que digamos: que las relaciones amorosas son difíciles, efímeras, traumáticas y, a veces, y sin que exista contradicción alguna, hasta pueden resultar maravillosas. Claro, Hernández nos presenta este discurso a través de un tormentoso triángulo amoroso gay, pero fuera de esa particularidad, podría haber sido un triángulo heterosexual y su película ser igualmente soporífera.

 Una arrebatada cámara circular romántico/hitchcokiana (espléndida foto de Alejandro Cantú) rodea a Gerardo (Miguel Ángel Hoppe), perdidamente enamorado de Jonás (Fernando Arroyo), quien le corresponde en todas partes, en todos los sitios, a todas horas. Pero por ahí aparece el tercero en discordia, un tal Sergio (Alejandro Rojo) con piercing en el mentón y piocha castigadora, y todo el amor se irá al caño.

 El impresionante debut de Hernández, Mil Nubes…, era genuinamente desgarrador: una elegía al amor atisbado y luego perdido después de una efímera noche de faje. La segunda cinta de Hernández carece de esta pasión. Es cierto, formalmente hablando, El Cielo Divido es un mejor filme, hecho por un cineasta mucho más maduro: el estilo visual es impecable, las elipsis están ejecutadas con precisión, el trabajo del sonido es admirable y la banda sonora es atractiva. Pero la historia –el guión es del propio Julián Hernández- no llega a ningún sitio porque no sale, tampoco, de ninguna parte. Los tres personajes se aman, se dejan de amar, se ven, se extrañan, se encuentran y desencuentran, pero todo esto lo podrían haber hecho en mucho menos tiempo. ¿140 minutos para enterarnos que el amor homosexual puede ser complicadísimo? Digo, por si no lo sabían, el amor heterosexual también lo es.


Escala de Calificación
**** Excelente        *** Muy recomendable     ** Vale el boleto o la renta
* Palomera       + Churrito        ++ Churrote

Comentarios: ernesto@cinevertigo.com

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