DVD verseCHOTAS EN SAN FRANCISCO
Bullit - Harry El Sucio
Ernesto Diezmartínez GuzmánDisponible en DVD de Región 4 y arrumbado en los catálogos de los videoclubes, uno puede toparse con Bullit (Idem, EU, 68), el cuarto largometraje del británico hollywoodizado Peter Yates y una de las más grandes cintas protagonizadas por Steve McQueen.El Disco Versátil Digital en cuestión es, por cierto, excelente: impecable copia en magnífica wide-screen, una sección de recomendaciones por género, director y actor, el infaltable trailer original, un apartado que nos informa de los premios obtenidos por la película (Oscar a la Mejor Edición, de Frank P. Keller; Premio a la Mejor Fotografía por parte de la Asociación Nacional de Críticos de Cine de Estados Unidos), el típico “archivo de talentos”, algunos apuntes sobre la producción, y un espléndido documental “detrás de las cámaras” realizado en el momento del estreno y cuyo título (Bullit: Steve McQueen’s Commitment to Reality) es una suerte de capcioso comentario sobre los grandes aciertos del filme dirigido por Peter Yates.
La cinta, ambientada en San Francisco, muestra a un profesional teniente policíaco, Frank Bullit (McQueen a la altura de su mito), a quien le es encargada la tarea de proteger a un testigo clave en contra de la Mafia. Sin embargo, el “soplón” es sospechosamente ejecutado y pronto Bullit tendrá que enfrentarse no sólo a los matones de La Organización, sino a sus burocráticos jefes y al ambicioso fiscal del distrito (Robert Vaughn) para desenredar la madeja del asesinato.
Acaso no hubo nunca una mejor colaboración entre Steve McQueen y un director como la que se desarrolló en Bullit. Al ser los dos auténticos fanáticos de las carreras de autos (Yates llegó a competir profesionalmente en su juventud y entró al cine como stunt-driver; McQueen exigía manejar él mismo, sin protección, a altas velocidades), no es de extrañar, entonces, la perfección con la que fue ejecutada la climática persecución en auto de poco más de un rollo en donde los villanos siguen a Bullit y luego éste a aquéllos por las calles y las afueras de San Francisco.
Con todo, lo más importante de Bullitt –sin olvidar la magnífica fotografía de William A. Fraker, la precisa edición de Frank P. Keller y la extraordinaria música del especialista en cine de acción Lalo Schifrin— es el regusto realista que transmite el filme. Al inicio de la cinta, vemos a Frank Bullitt levantarse a regañadientes, hacerse un café, lavarse la cara. Al finalizar la cinta, vemos al mismo policía llegar a su casa, subir penosamente las escaleras, pararse, agotado, frente al espejo. Es decir, más que la trayectoria de un héroe invencible, hemos visto cómo trabaja un profesional más, obsesivo y talentoso, si se quiere, pero un profesional como hay muchos en las calles. La fotografía de Fraker, además, tiene un aire urgente, inmediato, como de noticiero televisivo, y el hecho de que el filme haya sido rodado TOTALMENTE en locaciones (hospitales, jefaturas de policía, calles, hoteluchos de mala muerte) termina por otorgarle un inquietante toque realista a una película que, a primera vista, sólo parece ser un vehículo de lucimiento de McQueen.
Otro policía, otro gran personaje, otro talentoso director, otra gran partitura musical proveniente de Lalo Schifrin, otro icono fílmico de la segunda mitad del siglo XX, pero todo ello en la misma ciudad, San Francisco, podemos ver en Harry el Sucio (Dirty Harry, EU, 1972), cinta número 28 en la extensa filmografía del gran realizador del cine de serie B Don Siegel, y cuarta colaboración del director con la aquel entonces naciente estrella Clint Eastwood.
El DVD de Harry el Sucio no ofrece nada –ni siquiera el formato letter-boxed—pero la copia, esa sí, es excelente. Vista de nuevo y sin prejuicios, no parecen justificadas los exagerados ataques que se le hicieron en la época a Siegel, acusándolo de fascista por presentar a un rudo y rebelde policía que no sigue escrupulosamente todas y cada una de las reglas (¿habrá policías que lo hacen?). En todo caso, habrá que recordar que Harry Callahan se enfrenta a un hábil psicópata que chantajea a todo San Francisco, que mata impunemente a sus víctimas, que secuestra un autobús lleno de niños y que sale libre gracias a las rendijas que la propia ley ofrece. Es decir, no es un inocente al que se enfrenta Callahan sino a un delincuente peligroso, cínico y confeso.
Además, no hagamos bolas el engrudo. Harry el Sucio –cuyo apodo desencadena un efectivo roller-gag sobre las razones de porqué lo llaman así—es, también, uno de los muchos personajes dentro de la larga tradición americana de los anti-héroes individualistas provenientes del western, el film-noir y el cine policíaco hollywoodense de todos los tiempos. Eastwood y Siegel no hicieron más que retomar muchas de las características de algunos personajes del cine clásico de los 30, 40 y 50 y llevar a su Harry Callahan al difícil y tenso ambiente que sufría Estados Unidos en los 70. Este, acaso, fue su mayor crimen pero, también, hace a Harry el Sucio, el personaje y la película, todavía más interesantes.
DVD verseComentarios: ernesto@cinevertigo.com