ESE CIERTO CINE

CHINATOWN
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Ernesto Diezmartínez Guzmán
A más 30 años de su estreno, Barrio Chino (Chinatown, EU, 1974), el octavo largometraje del judío-polaco errante Roman Polanski, parece una película proveniente no de otra época sino de otro mundo. ¿Sería posible que el día de hoy Hollywood produjera una cinta de estudio con gran presupuesto pero final amargo y desolador? ¿Sería posible el día de hoy ver una película hollywoodense con actores importantes y una trama complicada que trata de corrupción, negocios y crímenes, realizada con un estilo de film-noir clásico?

 Creo que no. Lo más cercano a Barrio Chino que hemos visto en mucho tiempo es Los Ángeles al Desnudo (Hanson, 1997), pero esta impecable película neo-clásica tiene un final aleccionador y bastante feliz. Y, sin duda, hay uno que otro film-noir reciente y más que notable -Amnesia (Nolan, 2000) o Calles Peligrosas (Carnahan, 2002)--, pero éstos son, más bien, filmes pequeños e independientes, no producciones de alto presupuesto.

 Ni modo: ahí va la perogrullada. Hollywood ha cambiado mucho y para mal en las últimas décadas. A inicios de los setenta el país del norte nos mandaba películas de estudio como El Padrino I y II, El Francotirador, Taxi Driver y Barrio Chino. ¿Y ahora?: más vale cambiar la conversación.

 El guión original de Barrio Chino fue escrito por Robert Towne -ganaría el Oscar por ello-, quien tomó de modelo la narrativa “hard-boiled” de Raymond Chandler o Dashiell Hammet. Estamos en Los Ángeles, a finales de los 30. Una mujer contrata al detective privado Jake Gittes (Jack Nicholson, ya de cierto nombre en esos años) con el fin de que vigile al marido de ella, un tal Ingeniero Mullray (Darrell Zwerling), quien aparentemente la engaña con una jovencita. Mullray es un hombre importante en la compañía de agua de la ciudad, sí se reúne a escondidas con una muchacha pero, increíblemente, su esposa no es su esposa. O mejor dicho: la mujer quien contrató a Gittes no es la verdadera esposa de Mullray. Este será el inicio de una interminable serie de engaños, mentiras y confusiones que llevarán a Gittes a enredarse con la verdadera señora Mullray (Faye Dunaway) y el poderosísimo papá de ella (un antológico John Huston en uno de los personajes más siniestros en la historia del cine).

 El gran logro de Polanski -quien aparece en un cameo clave en la película-es haber dirigido una trama tan complicada con tal maestría y seguridad. Apoyado por la bellísima fotografía luminosa de John A. Alonzo, el polaco nos entrega una de las más devastadoras lecturas acerca del poder, el dinero, la justicia y la construcción del futuro. Una última pregunta: ¿en cuantos crímenes está asentada la ciudad en la que vivimos?



ESE CIERTO CINE

Escala de Calificación

**** Excelente        *** Muy recomendable     ** Vale el boleto o la renta
* Palomera       + Churrito        ++ Churrote

Comentarios: ernesto@cinevertigo.com

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