EL CINE QUE NO VIMOS

CENTER OF THE WORLD
(***)


Ernesto Diezmartínez Guzmán
El cineasta hongkonés hollywoodizado Wayne Wang ha ganado su espacio en las marquesinas mexicanas con sus películas más flojas, como el melodrama femenil-intergeneracional El Club de la Buena Estrella (1993) o, más recientemente, la espantosa comedia romántica Sueño de Amor (2002) con J.Lo. en el papel de una mucama latina que se encuentra a un príncipe azul, aristocrático y político. El resto de su cine apenas si ha llegado a México en formato casero, ha sido exhibido en la televisión por cable o de plano permanece inédito, como The Center of the World (EU, 2001) que, hasta donde recuerdo, ni siquiera ha merecido la debida programación en la pantalla chica.

 The Center of the World es la tercera colaboración de Wang con el laureado escritor Paul Auster, después de Cigarros (1995), sobre un guión de Auster, y Blue in the Face (1995), dirigida y escrita a cuatro manos por Wang y Auster. Es cierto: probablemente The Center… no sea la mejor película de este informal tríptico wangeriano/austeriano, pero tampoco se merece el ninguneo del que ha sido objeto. En todo caso, el filme está disponible en un muy decente DVD de Región 1 con sonido 5.1, widescreen 16:9, detrás de las cámaras, escenas borradas, notas de producción y los comentarios del director Wang (faltaron los de Auster, co-autor del guión). Por desgracia, el disco de marras no cuenta más que con los subtítulos en inglés que pueda ofrecer su televisión a través del closed-captioned.

  La historia gira alrededor de un joven genio de la computación, Richard Longman (Peter Sarsgaard), que contrata a una stripper llamada Florence (Molly Parker) para que lo acompañe en un “loco fin de semana” en Las Vegas. No, no es lo que parece: Richard en realidad quiere conocer a Florence, aunque no sabe bien a bien cómo demostrarlo. Conoció en un café a la muchacha (que además toca la batería en una banda marginal), la visitó luego en el table y ha terminado interesándose genuinamente en ella. Florence, por su parte, ha accedido a servir de “acompañante” –mediando pago en efectivo de 10 mil dólares— bajo sus propias condiciones: nada de besos en la boca, nada de sexo propiamente dicho, nada de confesiones personales. Florence le ofrecerá a Richard varias sesiones de lap-dance, se dejará admirar y hasta tocar por su efímero “patrón”, pero nada más.

 El director y su coguionista Auster abordan aquí territorios desconocidos, más afines a un Atom Egoyan que a un cineasta más bien amable como Mr. Wang. Acaso por ello la historia se siente, sobre todo hacia el desenlace, en búsqueda de una solución que disculpe y/o explique el comportamiento de sus dos criaturas. Dicho de otra manera: Wang y Auster no son lo suficientemente distantes con sus personajes como debieran y prefieren dejar claro porqué Richard y Florence son incapaces de comunicarse y/o amarse. Pero esto no necesita explicación: por más que ellos quieran, no pueden trascender su condición de objeto/sujeto de consumo. Por cierto: ¿alguien podrá hacerlo?


EL CINE QUE NO VIMOS

Escala de Calificación

**** Excelente        *** Muy recomendable     ** Vale el boleto o la renta
* Palomera       + Churrito        ++ Churrote

Comentarios: ernesto@cinevertigo.com

Regresar