EN CARTELERA

CASINO ROYALE
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Ernesto Diezmartínez Guzmán
¿Un nuevo Bond en un viejo cascarón jamesbondesco como lo fue la entrada de Pierce Brosnan en GoldenEye: El Regreso del 007 (Capmbell, 1995)? Sí y no. Casino Royale (Ídem, GB-EU-Alemania-República Checa, 2006), la primera cinta con el inglés Daniel Craig como el agente secreto con licencia para matar, no tiene más remedio que abrevar en una tradición fílmica que inició hace 44 años con Sean Connery y El Satánico Dr. No (Young, 1962), pero lo hace de forma tan inteligente y hasta inesperada, que la película, a veces, no parece siquiera una aventura del 007.

 Basada vagamente en la primera novela sobre Bond escrita por Ian Fleming, he aquí que al rebelde e ingobernable 007 lo envían a un exclusivo casino de Montenegro con el fin de retar al póquer a un tal Le Chiffre (Mads Mikkelsen), un oscuro financiero de grupos terroristas que ha estado especulando con el dinero de ellos. Si Bond logra derrotar a Le Chiffe en el Casino Royale del título, el tipo no tendrá más remedio que huir de sus patrones y pedir la protección del servicio secreto británico. Para ayudarlo y vigilarlo en su tarea, M (Dame Judi Dench) le ha mandado al 007 a una despampanante agente/contadora (Eva Green) que fungirá como la chica Bond de rigor.

El 007 de Mr. Craig –sin dudas el mejor actor entre todos los James Bond de la historia- es un joven fuerte, musculoso, violento, sin mucho sentido del humor y menos paciencia. No tiene el natural glamour de Brosnan y no podría esbozar la encantadora sonrisa de Roger Moore aunque ello le costara la vida. El Bond de Daniel Craig es, pues, un duro y desalmado espía que resulta una afortunada mezcla del primer y más rudo Sean Connery con el atlético –pero lamentablemente efímero- George Lazenby de Al Servicio Secreto de Su Majestad (Hunt, 1969). Su rostro parece esculpido en roca y cuando llega a relajarse, no sonríe: hace muecas. Más aún: le vale madres si el martini está agitado o batido. Nomás tráiganselo, que tiene sed.

En otras palabras: si los hacedores de la vigésimo-primera película jamesbondesca querían marcar una diferencia, vaya que lo han logrado con la afortunada elección de Craig. Por lo demás, la cinta sigue el patrón establecido: tiene la acción de rigor, bien montada por el especialista Martin Campbell –el mismo que dirigió a Brosnan en su primer filme como 007, GoldenEye-; infaltables locaciones lucidoras, de Bahamas a Venecia pasando por Madagascar y la República Checa; y buenos actores secundarios (Jeffrey Wright y Giancarlo Giannini) para darle más dignidad a todos los procedimientos. Pero, también, la película se sale de lo convencional al permanecer fiel al amargo desenlace del libro de Ian Fleming (disponible en Punto de Lectura) en el que el 007 aparece con su rostro más frío, más cruel. El de la incurable soledad del espía al servicio secreto de Su Majestad.


Escala de Calificación
**** Excelente        *** Muy recomendable     ** Vale el boleto o la renta
* Palomera       + Churrito        ++ Churrote

Comentarios: ernesto@cinevertigo.com

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