LAS VACAS SAGRADAS

CARA DE GUERRA
(****)


Ernesto Diezmartínez Guzmán
Es necesario de vez en cuando volver a ver alguna gran película de algún gran maestro. ¿La razón?: desintoxicarse del mal cine y redescubrir la obra elegida. Y es que a pesar de haber visto varias veces cualquier gran clásico, la verdad es que en no pocas ocasiones uno termina descubriendo, al volver a ver el citado filme, algunos aspectos que en otras ocasiones habían pasado más o menos desapercibidos.

Esto me sucedió al ver, por enésima ocasión, Cara de Guerra (Full Metal Jacket, EU, 1987), la penúltima cinta del maestro neoyorkino emigrado a Londres Stanley Kubrick (1928-99). Hacía algunos años que no veía el filme y mucho de lo que había disfrutado en las cinco o seis veces anteriores lo volví a gozar esta vez. Ahí está, intacto e impresionante, R. Lee Ermey como el insoportablemente grosero Sargento Hartmann, el despiadado entrenador de marines que provocará la locura del desafortunado gordazo “Gomer Pyler” (Vincent D’Onofrio en la actuación de su vida); ahí está la poderosa y sugerente secuencia final con un grupo de marines diezmados por un atacante invisible, que resultará ser una pequeña francotiradora, en clara alegoría político-bélica de la Guerra de Vietnam; ahí está la precisa división quirúrgica en dos escenarios, dos espacios, dos tiempos (el campo de entrenamiento y el frente vietnamita) que nos remite, por lo menos, a un par de películas kubrickianas de estructura similar: 2001: Odisea Espacial (1968), con el episodio prehistórico y el episodio “futurista”, y La Naranja Mecánica (1971), con Alex y sus compinches cometiendo mil estropicios en la primera parte, con Alex “regenerado” en la segunda. Incluso Inteligencia Artificial (2901), desarrollada originalmente por Kubrick aunque filmada finalmente por Spielberg, tiene esta misma estructura: David, el niño robot llega a la casa de su “familia” en la primera parte; David, expulsado de su hogar, inicia un viaje para recuperar el amor de su madre, en la segunda. (Por cierto, recuerdo que en el momento del estreno de Cara de Guerra, no pocos le reprocharon a Kubrick la brusquedad de la transición entre la parte de los entrenamientos y el segmento de Vietnam, sin recordar que hay otra transición más audaz en su filmografía: el momento en el que pasamos de la época prehistórica al año 2001 en el filme del mismo nombre. Una elipsis visual de varios miles de años en el tiempo: acaso la más atrevida en la historia del cine).

Sin embargo, lo que descubrí al ver de nuevo Cara de Guerra, fue el virtuoso manejo del soundtrack por parte de Kubrick y su editor Martin Hunter. Honestamente, no recordaba lo impactante que resultan varias escenas gracias a los encuadres y al movimiento de la cámara de Douglas Milsome, combinados con los fragmentos de las canciones elegidas por el propio Kubrick: el inicio del episodio vietnamita, con una prostituta oriental seguida desde el suelo por la cámara mientras se escucha a Nancy Sinatra cantando “These Boots are Made for Walking”; la vista de unos refugios en ruina en donde descansan unos marines mientras escuchamos la locochona “Surfin’ Bird” con The Trashmen; o los clásicos del rock “Wooley Bully” (con Sam the Sham) y “Chapel of Love” (con The Dixie Cups) en los momentos menos esperados y pertinentes.

Y, claro, el remate perfecto: un grupo de soldados que, valientemente, han matado a su poderoso enemigo (la citada francotiradora vietnamita) y que, con el sol ocultándose en el horizonte, silban y cantan alegremente el tema musical de “El Club de Mickey Mouse”, en un desenlace tan devastador como sarcástico.
(Ah, un último detalle: tampoco recordaba un chiste racista pero culposamente gracioso que cuenta un personaje del filme. “¿Cómo evitas que cinco negros violen a una mujer blanca? Fácil: aviéntales una pelota de basket-ball”).


LAS VACAS SAGRADAS

Escala de Calificación

**** Excelente        *** Muy recomendable     ** Vale el boleto o la renta
* Palomera       + Churrito        ++ Churrote

Comentarios: ernesto@cinevertigo.com

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