DVD verse
CALLE 54
Ernesto Diezmartínez GuzmánLo único bueno que sacó el oscareado cineasta español Fernando Trueba de su olvidable aventura hollywoodense (¿la recuerda?: la muy fallida Loco Amor/Two Much 1996) es que para una de las escenas de la película logró reunir a varios notables músicos del latin-jazz, entre ellos a Paquito D’Rivera y Michel Camilo. El placer de ver y oír tocar a estos virtuosos de la música latina le dio la idea a Trueba –un fanático del son cubano, la bossa nova y otros acordes del continente americano—de hacer un documental en donde tocaran su música una docena de los más grandes artistas del jazz latino de la segunda mitad del siglo XX. La película se llama Calle 54 (Idem, España-Francia-Italia, 2000) y puede disfrutarse desde hace tiempo en un magnífico DVD que puede ser adquirido en las tiendas que venden discos importados o, como de costumbre, en los sitios especializados en la red.Tal vez la única debilidad de Calle 54 –llamada así porque las grabaciones musicales fueron hechas en un estudio que se encuentra en la calle 54 de Manhattan—es que no sabemos gran cosa de los extraordinarios músicos que vemos en pantalla y que, además, nunca queda claro qué debemos entender por latin-jazz. Oímos y vemos tocar acordes jazzísticos más o menos identificables junto a atractivas mezclas de son cubano con música flamenca, bossanova, boleros clásicos como Lágrimas Negras, música que parece provenir de Perú o Bolivia, tangos de Ástor Piazzola, ritmos afroantillanos y hasta las explosivas percusiones de Tito Puente. A decir verdad, esta falta de definición es lo de menos: llámese como llámese, etiquetas de menos o de más, estamos ante una música vivificante, arrolladora, irresistible.
Trueba ha simplificado al máximo la estructura de su documental. Primero conocemos al intérprete en el lugar en el que vive (Cádiz, Estocolmo, Nueva York, Nueva Jersey, Miami); luego, lo vemos y oímos tocar sus piezas respectivas de 6-7 minutos de duración, sin interrupciones de ninguna especie. De vez en cuando alguna entrevista nos ofrece algunos datos personales de los músicos pero, en general, la estrella del documental es la música misma, no tanto sus intérpretes.
Eso sí, basta que la música empiece para que la media docena de cámaras coordinadas por José Luis López Linares se extiendan sobre las bandas y sus músicos, sobre los rostros de cada uno de ellos, sobre sus virtuosas manos, hasta sobre los desnudos pies de uno de ellos (bueno, de una de ellas). La elegante fotografía se funde con el preciso montaje de Dominique Hennepin y el límpido sonido directo de Pierre y Martin Gamet, y el resultado de todo ello es la antología musical del jazz latino –o como usted quiera llamarlo—más disfrutable que he visto en pantalla.
Evidentemente, la comparación con el exitoso documental de Wim Wenders, Buena Vista Social Club (1999), es inevitable. Wenders “rescató” a unos maravillosos cantantes de son cubano olvidados por (casi) todos, y su negativa a explorar las razones de ese abandono (los cambios políticos en Cuba, por ejemplo) le dieron a Buena Vista... un aire de cuento de hadas apolítico, una feel-good movie demasiado bien calculada. Trueba, por su parte, con un universo musical mucho más amplio (Cuba y sus intérpretes cubanos figuran en el filme, pero de ninguna manera son los únicos), ha podido evitar la temática histórica y social con mayor elegancia, además que la propia estructura de la cinta –el centrarse en la música y nada más—lo disculpa de antemano por su “ceguera” política frente a Cuba.
El DVD de Calle 54 ofrece, además, el complemento perfecto. Al inicio escribimos que una debilidad del filme es lo poco que conocemos de los músicos y de la historia del jazz latino. Pues bien: entre los extras del disco está el documental de 59 minutos Calle 54/Lado B, dirigido por el propio Trueba y Carlos Carcas, que trata precisamente de las vidas de los músicos que hemos disfrutado en el otro filme, sus ideas sobre la música que tocan, anécdotas varias y hasta la discusión sobre los orígenes del llamado jazz latino. Además de este complemento invaluable, el DVD nos muestra la discografía completa de todos los músicos, el trailer respectivo y un comentario en audio de Nat Chediak, historiador de jazz y productor asociado de Calle 54.
Como suele suceder en este tipo de filmes, cualquiera puede tener sus números favoritos. Los míos son el “mural musical” Panamericana, de Paquito D’Rivera; la sensual Samba Triste, ejecutada por la bellísima Eliane Elías; la Afro-Cuban Jazz Suite, dirigida por Chico O’Farrill; y, sobre todo, el virtuoso dueto de Bebo Valdés en el piano e Israel López “Cachao” en el bajo tocando Lágrimas Negras. Con esta música, dan ganas de bailar y tomarse un ron. Por lo tanto, no vea este DVD solo.
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