EN CARTELERA

CÁLLATE Y CANTA
(***)


Ernesto Diezmartínez Guzmán
Poco después de haber iniciado la invasión estadounidense en Irak, recuerdo que escuché a Jay Leno afirmar que la ocupación de la antigua Babilonia estaba provocando el rechazo mundial hacia Estados Unidos en general y hacia George Bush en particular. “A nuestro presidente no lo quiere nadie. Y déjenme decirles algo: esta guerra tiene que estar mal si la critican  Noam Chomsky, el Papa y las Dixie Chicks”. Risas generalizadas del público.

 Debo confesar que, aunque sabía que las susodichas Dixie Chicks cantaban música country, desconocía el porqué de su nombramiento entre célebres opositores a la guerra en Irak como el fallecido Juan Pablo II o Mr. Chomsky. Y es que, al mismo tiempo que las tropas estadounidenses tomaban Bagdad, la vocalista de las Dixie Chick, Natalie Maines, afirmó, en un concierto londinense y casi como una mera puntada, que le avergonzaba que el Presidente Bush hubiera nacido en Texas, el estado de ellas tres. Los fans británicos de las Dixie aplaudieron a rabiar, las muchachas siguieron cantando y todo mundo feliz de la vida…

 Hasta que la declaración llegó a las tierras del sur profundo estadounidense, a las rurales estaciones de radio, a las iglesias ultraconservadoras y a los patios familiares olorosos a barbecue. ¿Resultado?: el público que había convertido a las Dixie Chicks (Martie Maguire, Emily Robinson y Natalie Maines) en el grupo femenino con más discos vendidos en la historia, el que las llevó a cantar el himno americano en el Super Bowl 2003, el mismo que las hizo ganar el Grammy, les dio la espalda de inmediato. Las Dixie Chicks eran ignorantes, bobas, antipatriotas, zorras y, de plano, ¡francesas! Es más: ¡que se callen esas viejas y que canten! (Aunque… ¿cómo podrían callar y cantar al mismo tiempo?).

 Cállate y Canta (Shut Up and Sing, EU, 2007), décimo largometraje de la documentalista doblemente oscareada Barbara Kopple (por Harlan County U.S.A./1976 y American Dream/1990) –codirigido esta vez con Cecilia Peck-, cuenta precisamente esta historia. Durante tres años, Kopple y Peck siguieron a las Dixie Chicks, iniciando en 2003, en el tour “Top of the World”, que llevaría al trío de guapas texanas por todo Estados Unidos hasta Australia pasando por Londres. Tres años más tarde, en 2006, las Dixie son otras (han pasado de insultos, rechazos, boicots, amenazas de muerte, pero también de maternidad, rediseño de su carrera y de su imagen, conquista de nuevos públicos) y vuelven al escenario londinense de la polémica declaración, en donde la siempre ingobernable Maines vuelve a confesar la misma vergüenza por ser paisana de Bush júnior.

 El documental de Kopple/Peck avanza en varias pistas paralelas y complementarias: agradable descripción de los esfuerzos de tres jóvenes músicas lidiando con sus difíciles carreras y su vida personal (incluyendo un parto de gemelitas, nada menos), fascinante crónica de los resortes publicitarios/comerciales/económicos de la industria radiofónica y disquera estadounidenses desde adentro, espléndido análisis de los límites de la libertad de expresión en un ambiente en donde el disenso es visto como una traición a la patria, interesante acercamiento –hasta para un lego del country como el que esto escribe- a un género musical y su idiosincrasia profundamente arraigados en el sur estadounidense y, finalmente, absorbente retrato individual de la rebelde Natalie Maines: irreflexiva, bocona, ocurrente, terca y echada pa’ delante. Incluso con amenazas de muerte encima, ella canta, furiosa, emocionada, “Not Ready to Make Nice”. Qué bueno por ella y Dixie Chicks que la acompañan.


Escala de Calificación
**** Excelente        *** Muy recomendable     ** Vale el boleto o la renta
* Palomera       + Churrito        ++ Churrote

Comentarios: ernesto@cinevertigo.com

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