DVD verse
BURDEN OF DREAMS
Ernesto Diezmartínez GuzmánCon toda seguridad el mejor documental hecho sobre la filmación de una película, Burden of Dreams (EU, 1982), del especialista Les Blank, es la absorbente crónica de la tortuosa realización de Fitzcarraldo (1982), la legendaria obra maestra que el demente/genial Werner Herzog dirigió durante un par de años en la selva amazónica.
Burden of Dreams ha salido a la venta en una edición de Región 1 de The Criterion Collection. Como de costumbre con esta casa editora de DVDs, estamos ante un trabajo admirable: un paquete doble en el cual podemos encontrar la película impecablemente remasterizada (pantalla completa, sonido 2.0) con los comentarios en audio de Blank y su editora/sonidista Maureen Gosling y, aparte, los del propio Werner Herzog. En un segundo disco están los extras: el cortometraje Werner Herzog Eats His Shoe (1980), del mismo Les Blank, que recoge el extravagante cumplimiento de una apuesta. Cuando el documentalista Errol Morris no encontraba el dinero para hacer lo que sería su opera prima Gates of Heaven (1978), Herzog lo retó: si él hacía la cinta que estaba planeando, el director alemán se comería sus propios zapatos. El pequeño filme de 20 minutos trata de eso: de la comida de sus zapatos frente a un expectante público de una sala de cine.
Además, este segundo disco contiene una larga entrevista reciente con Herzog en la que se defiende y afirma que mucho de lo que se ha dicho de él con respecto a Fitzcarraldo es inexacto –es decir, que no está realmente tan orate y que no arriesgó la vida de nadie al hacer aquella película-; un par de escenas borradas alrededor del alter-ego de Herzog, el insoportable y megalomaníaco Klaus Kinski; el trailer original y una fotogalería y ¡como extra de los extras!, un folleto en donde se puede leer un ensayo sobre la película escrito por el cinecrítico Paul Arthur y, por si fuera poco, un librito de 80 páginas que es el extracto del diario de filmación de Blank y Gosling.
En cuanto al documental en sí –que algunos han dicho que es incluso mejor que Fitzcarraldo: no, no lo creo, pero sí es su inevitable pieza de acompañamiento-, el filme de Blank cubre con serena distancia intelectual/creativa las hercúleas dificultades que tuvo que enfrentar Herzog para cumplir su sueño: la negativa de la Fox y de Jack Nicholson de ir a al amazonas, la amebiasis de Jason Robards que lo obligó a abandonar la cinta cuando ya iba a la mitad de la filmación, la huída de Mick Jagger porque tenía unos conciertos pendientes, la guerra tribal que obligó a Herzog a abandonar su primer campamento para irse con su equipo y sus indios a otra parte, la sequía de las afluentes del amazonas que provocó que un par de los barcos –de los tres usados por el cineasta alemán- quedaran atorados en bancos de tierra, las tensiones que surgieron entre las diferentes tribus indígenas que participaron en la película y, por supuesto, la dificultad principal, la única que justificaba –según palabras de Herzog- la realización de Fitzcarraldo: el empujar por tierra, rumbo a una pendiente y hacia arriba, un barco de vapor completo, sin trucos, sin efectos especiales, sin miniaturas. Un barco de vapor de verdad.
En algunos momentos, aparece Herzog hablando ante la cámara, casi delirante, confesando que, acaso, no debería hacer cine sino estar internado en un asilo mental. En otra parte habla de la “vileza” natural de la selva: de sus animales, de sus plantas, de sus insectos, de su calor, de su vida… La admira pero le teme, no debería estar ahí pero no quiere abandonar su sueño. En ese momento Herzog parece el hermano gemelo de aquel orate, Timothy Treadwell, retratado por el director alemán en El Hombre Oso (2005). Tiene el mismo brillo extraño en los ojos que ese naturalista ingenuo que se fue a vivir con los osos grises sólo para ser comido por uno de ellos. Y es que con la “vileza” de lo natural no se puede jugar, aunque eso es lo que ha estado haciendo Herzog en buena parte de su imprescindible carrera fílmica.
DVD verseComentarios: ernesto@cinevertigo.com