EN CARTELERA

LA BRUJULA DORADA
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Ernesto Diezmartínez Guzmán
No está nada mal si La Brújula Dorada (The Golden Compass, GB-EU, 2007) logra que los niños y adultos que vean la película salgan del cine para ir a la primera librería y comprar el libro respectivo. De hecho, yo lo hice y no me arrepiento de ello: Luces del Norte (Ediciones B, Barcelona, 2007) el primer tomo de la trilogía anti-religiosa (no anti-espiritual) “La materia oscura”, del escritor británico Philip Pullman, resulta ser un ingenioso e intrigante libro de aventuras infantiles con una niña protagónica en busca de la verdad y enfrentada a un siniestro grupo de hombres poderosos que detestan toda “herejía” –es decir, aborrecen el conocimiento novedoso y temen que las nuevas generaciones se conviertan en (¡horror de horrores!) audaces librepensadoras.

 Atacada desde su publicación –a mediados de los 90- por sus intenciones  dizque ateas por parte de grupos fundamentalistas cristianos, la trilogía de Pullman ha sido llevada a la pantalla grande por New Line Cinema, en una especie de tête-à-tête ideológico/comercial con otra serie alegórica, pero de distinto signo: la crístico/religiosa Las Crónicas de Narnia (Adamson, 2005), de Walden Media y la casa Disney. Digamos que después de haber visto las dos primeras cintas de cada serie, podemos afirmar que estamos frente a un resultado muy cercano al empate por el lado fílmico, aunque tengo la sensación que La Brújula… no llegará a convertirse en un éxito económico irrefutable como lo fue la primera cinta de Narnia.

 Y es que, a diferencia de la sencilla historia del León crístico resucitado, en La Brújula Dorada la adaptación de los ires y venires de la curiosa niña de once años Lyra Belacqua (agradable debutante Dakota Blue Richards) tienen una complejidad mayor y le exigen al espectador más concentración y más paciencia con su intrincada trama que, además, como en el primer El Señor de los Anillos (Jackson, 2001), tiene un desenlace que queda, inevitablemente, en puntos suspensivos.

 Estamos en un Londres paralelo, circa a finales del XIX e inicios del XX. En este mundo alterno, cada ser humano tiene junto a sí a su dáimôn, una especie de energía-interior/conciencia/guía-personal que, inseparable de su humano, cambia de forma continuamente, de acuerdo con las necesidades de su “dueño”: puede ser una mariposa, un gorrión, un armiño, un gato… Así, Lyra y su dáimôn Pantalaimon (voz de Freddie Highmore) se embarcan en una peligrosa aventura que implica ir al Polo Norte para rescatar a todos los niños secuestrados por la gélida villana Señora Coulter (Nicole Kidman, ni mandada hacer para el papel), que obedece las órdenes del todopoderoso Magisterium (presididos por grandes actores británicos como Derek Jacobi y Christopher Lee en el papel de malosos de categoría) que ha tomado a esos infantes para re-educarlos y convertirlos en yunquistas sin alma (bueno, en obedientes zombies inclinados hacia la autoridad, que es casi lo mismo).

 Con la ayuda de un chunche llamado aletiómetro –la brújula dorada del título, que sirve para conocer la verdad-, un vaquero aeronáutico encarnado por Sam Elliot, un grupo de vagabundos de agua y aire llamados “giptanos” y un Oso Polar con la voz de Sir Ian McKellen, Lyra irá en rescate de esos niños y, en el camino, descubrirá quién es ella, de dónde viene y cuál es su destino. Y eso que apenas empieza su aventura.


Escala de Calificación
**** Excelente        *** Muy recomendable     ** Vale el boleto o la renta
* Palomera       + Churrito        ++ Churrote

Comentarios: ernesto@cinevertigo.com

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