DVD verseBLACK CHRISTMAS
Ernesto Diezmartínez GuzmánA fines del año pasado se estrenó con más pena que gloria Gritos en la Oscuridad (Morgan, 2006), el fallido remake del seminal slasher-film Black Christmas (Canadá, 1974), una película de horror con serial-killer suelto que, realizada cuatro años antes que la mejor y más famosa Halloween (Carpenter, 1978), ya expresaba, de todas formas, buena parte de los elementos estilísticos y temáticos que se volverían, con el paso del tiempo, sobadísimas convenciones, gastadísimos clichés.
Dirigida vigorosamente por el prolífico artesano canadiense Bob Clark, Black Christmas nos entrega un violento escenario fílmico que se volvería cansinamente cotidiano en las próximas décadas: un misterioso asesino psicópata que nunca identificamos, acosa a un grupo de muchachas que se quedó en su casa-hogar universitario a pasar la Navidad. El anónimo tipejo no sólo las molesta con obscenas llamadas telefónicas sino que, en plena Nochebuena, entra a la casa y empieza a escabechárselas asfixiándolas o con el infaltable cuchillo cebollero, marca de fábrica cinematográfica que, unos años después, retomarían los inmortales Michel Myers o Jason Voorhees. Como sería costumbre en este tipo de cintas, hay una muchacha mal-portada y rebelde (Margott Kidder antes de Superman/Donner/1978), y otra serena, sensible y equilibrada (Olivia Hussey, después de Romeo y Julieta/Zeffirelli/1968) y, si tiene usted experiencia viendo esta clase de filmes, ya sabe usted cuál de ellas va a morir y cuál va a ser la heroína.
El filme presume un espléndido trabajo fotográfico de Reginald H. Morris, tanto en el experto manejo de la cámara subjetiva por medio de la cual compartimos las andanzas del asesino –otro elemento estilístico que tomarían todas las slasher-movies posteriores- como en el montaje y ejecución del desenlace, que cuenta con un magnífico plano secuencia que, además, resulta dramáticamente pertinente para subrayar la persistencia e invencibilidad del mal.
Al ver esta Black Christmas ante el estreno de su desbordado pero lamentable refrito, uno puede notar cómo ha cambiado para mal este tipo de fórmulas: los serial-killers de los 70 eran fuerzas impredecibles del mal y no había explicación alguna para sus crímenes. Uno podía imaginar las causas o el origen de la psicopatía del asesino, pero esto no era lo importante. En los remakes que se han hecho de estas cintas en el nuevo siglo, los criminales no sólo son explicados sino hasta justificados, lo que termina diluyendo el sentido amenazante de esos personajes. Pareciera que ahora hay que tenerles lástima a Michael Myers, al Cara-de-Cuero, al psicópata de Black Christmas, aunque ellos nos quieran sacar las tripas con una sierra o un cuchillo cebollero. Sí, como no.
El DVD de Black Christmas que revisé es para coleccionistas: documental de aniversario, dos comentarios en audio (uno de Clark y otro de los actores Keir Dullea y John Saxon), entrevistas, escenas alternativas, trailers, fotos y demás pedacería.
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