ESE CIERTO CINE

EL SEÑOR DE LOS ANILLOS
(****)


Ernesto Diezmartínez Guzmán
¿Cuando reseñé, en su momento, la entretenida pero cautelosa Harry Potter y la Piedra Filosofal (Columbus, 2001), alegaba que el gran defecto el filme era que carecía de un estilo propio, personal. La película se deja ver y sin duda es una espléndida pieza de divertimento infantil/juvenil, pero la ausencia de inspiración de su director, Chris Columbus, evita que se convierta en la gran cinta que pudo ser. Y recuerdo este juicio porque Harry Potter... se ve más disminuido todavía si se le compara con el otro gran estreno fantástico de la temporada 2001, El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo (Lord of the Rings: The Fellowship of the Ring, EU-Nueva Zelanda, 2001), séptimo largometraje del cineasta neocelandés Peter Jackson y primero de una trilogía que terminaría haciendo historia.

 Aclaro: no estoy comparando el libro Harry Potter y la Piedra Filosofal con el primer tomo de El Señor de los Anillos. Mi juicio es sobre el producto fílmico, no el literario. Y en este aspecto, el trabajo de Jackson es bastante superior al del yes-sir-man de los estudios hollywoodenses Chris Columbus. Pero entremos en materia.

 No trataré de hacer un recuento de la complicadísima trama de El Señor de los Anillos. Baste recordar que está centrada en el anillo del título, una pieza mágica heredada al hobbit Frodo Baggins (Elijah Wood, muy bien) por su sabio tío Bilbo (Sir Ian Holm, magnífico). El anillo le da poderes increíbles a su portador y necesita ser destruido en el lugar donde fue hecho. Así pues, Frodo con otros tres fieles amigos hobbits más el poderoso mago Gandalf (Sir Ian Kellen, muy en su papel), el fiero enano Gimli (John Rhys Davies),  el audaz elfo Legolas (Orlando Bloom) y los valientes humanos Aragorn (Viggo Mortensen) y Boromir (espléndido Sean Bean) –convertidos todos ellos en La Comunidad del Anillo—viajarán a Mordor para cumplir con su difícil y peligroso cometido.

 Adaptada con bastante fidelidad por el propio Jackson –junto con Philippa Boyens y Frances Walsh--, El Señor de los Anillos puede leerse como una velada alegoría sobre la locura del poder –entre más conserva alguien el anillo, más es consumido por él—y como una fascinante “historia-summa” de innumerables mitos literarios y leyendas antiquísimas, desde La Odisea al Santo Grial, del Rey Arturo a  las aventuras medievales de capa y espada. Las tres horas del filme se pasan como una exhalación: el mundo fantástico de J. R. R. Tolkien en La Comarca, en la Tierra Media y en Mordor con sus hobbits, elfos, orcos, trolls, magos, enanos, jinetes oscuros y el Gollum, ha sido perfectamente capturado y recreado gracias al diseño de producción de Grant Major y a los efectos visuales supervisados por Jim Rygiel.

 Jackson y su equipo de producción hicieron un auténtico milagro: han creado una superproducción hollywoodense a partir de una historia que no deja de ser compleja y laberíntica, una película de aventuras que sabe usar sus efectos especiales como instrumento y no como razón de ser, un filme de personajes –y por ello de actores—cuya suerte nos interesa desde el primer momento. Se trata, en suma, de una de las grandes películas de principio de siglo y una primera parte que nos dejó listos y expectantes para lo que vino después.
 
 



ESE CIERTO CINE

Escala de Calificación

**** Excelente        *** Muy recomendable     ** Vale el boleto o la renta
* Palomera       + Churrito        ++ Churrote

Comentarios: ernesto@cinevertigo.com

Regresar