ESE CIERTO CINE

LOS AMANTES DEL PUENTE NUEVO
(****)


Ernesto Diezmartínez Guzmán
Los Amantes del Puente Nuevo (Les Amants du Pont Neuf, Francia, 1991), fue el tercer filme del enfant terrible del cine francés de los 90, Leo Carax (Boy Meets Girl/1984, Mala sangre/1986). Seguramente la más "fácil" de sus primeras tres películas, Los Amantes... cuenta la historia de amour-fou entre el vago de la calle Alex (Denis Lavant el actor-fetiche de Carax) y la pintora con parche en el ojo y ceguera progresiva Michèle (Juliette Binoche antes de su definitiva internacionalización con Tres Colores: Azul/Kieslowsky, 1994). Los dos personajes se encuentran en el legendario "Pont Neuf" parisino, cerrado durante dos años por remodelación, en el cual irán construyendo su amor a contracorriente. Un amor levantado a pesar del infortunio (la ceguera de Michèle, la cojera de Alex), de la agobiante miseria, de un pasado que atormenta y aplasta (el recuerdo de Michèle por un chelista de quien estaba enamorada), y de una ciudad indiferente y lejana.

La historia en sí poco tiene de original. Lo que quita el aliento es la forma de contarla. Y la forma es fascinante, apoyada por el sugerente y ultraelíptico montaje de Nelly Quettier (corte hacia un pescado crudo cuando Alex levanta el parche de Michèle para ver cómo está su ojo enfermo, corte en barrido hacia un grupo de palomas volando que se confunden con los helicópteros del desfile militar del bicentenario después de ver a Alex realizando su impresionante rutina de escupe-fuegos), y la virtuosa y maleable fotografía de Jean-Ives Escoffier (tono de video-documental en los primeros diez minutos cuando nos adentramos en la vida de los homeless parisinos; tono exultante de gloriosa comedia musical de Astaire-Rogers cuando la pareja baila en el derruído Pont-Neuf con las celebraciones versallescas del Bicentenario de la Independencia francesa de fondo; tono paroxístico cuando la cámara toma a Michèle corriendo entre el desfile militar después de matar --o imaginar que mataba-- a su examante chelista; tono seco, distanciado, cuando se atestigua el suicidio de Hans --Klaus Michael Grüber--, el desafortunado vagabundo viudo).

Los actores, por su parte, encarnan con plena libertad a sus personajes, contagiados por el despliegue apabullante de la narrativa visual camaleonesca del filme. De la alegría a la depre, de los llantos a la rabia, de los delirios alcohólico-junkies a la desesperación, Lavant y Binoche han creado un par de personajes inolvidables, sin duda los dos grandes amantes del cine francés de principios de los noventa.

El filme, incluso, llega a sorprender en su disfrutable happy-end con los amantes reunidos después de la remodelación de su añorado "Pont-Neuf". Porque si les han quitado su hogar y su mundo, si les han arrebatado su antiquísimo puente semidestruído, aún les queda el Sena para habitarlo. Aun les queda el río, apacible y tranquilo. Y, sobre todo, aún les queda (nos queda) su amor.



ESE CIERTO CINE

Escala de Calificación

**** Excelente        *** Muy recomendable     ** Vale el boleto o la renta
* Palomera       + Churrito        ++ Churrote

Comentarios: ernesto@cinevertigo.com

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