LAS VACAS SAGRADAS


ALL THE KING'S MEN
(****)


Con el estreno en estos días de la muy menor Todos los Hombres del Rey (Zaillian, 2006) resulta obligado revisar la película original, All the King’s Men (EU, 1949), tercer largometraje dirigido por el talentoso guionista de izquierdas y de origen judío Robert Rossen. Considerada por muchos como su obra maestra –en lo personal, me gusta más El Audaz (1950)- All The King’s Men es la todavía fascinante crónica del ascenso y caída de un político de genuina extracción popular/populachera que, ante el ejercicio del poder, termina corrompido hasta el tuétano.

 Basada en una novela homónima ganadora del Pulitzer escrita por Robert Penn Warren, he aquí la absorbente historia del político sureño populista Willie Stark (Broderick Crawford, justamente ganador del Oscar) quien, combatiendo desde abajo las raterías de la clase política de Louisiana, se convierte en Gobernador de su  estado. Ya en el poder, Stark se afianza hábilmente construyendo carreteras, puentes, escuelas, hospitales –es decir, preocupándose genuinamente por los más pobres-, pero también aplastando disidentes, asociándose con toda clase de alimañas, abusando de su poder un día sí y otro también, pues como dice su amigo/confidente/socio/crítico Jack Burden (John Ireland), “para hacer un omelet, hay que romper algunos huevos”.

 Dirigido con proverbial eficacia realista por Rossen –claramente influido por el neorrealismo italiano, pues el filme fue realizado en locaciones, fotografiado en exteriores con luz natural y con un uso indiscriminado de actores no profesionales-, All the King’s Men es el desencantado testimonio de que en la descarnada lucha por el poder no hay inocentes. No lo es Stark, por supuesto, irresistible mezcla de hombre fuerte, caudillo y Mesías religioso, pero tampoco ninguno de quienes lo rodean (empezando por el autoengañado periodista Burden) ni, mucho menos, la corrompida high-society de Louisiana que, a través del “intachable” Juez Stanton (Raymond Greenleaf) nos recuerda el viejo adagio balzaciano que “atrás de cada gran fortuna hay un gran crimen”.

Estamos, pues, ante uno de los grandes clásicos políticos del cine hollywoodense de todos los tiempos, uno que parece, en el México post-electoral, más pertinente que nunca. ¿A quien se parece Willie Stark? ¿A AMLO? Claro que sí. Y también a ese fogoso candidato presidencial de hace seis años que prometió aplastar tepocatas y víboras prietas sólo para terminar gobernando – es un decir- junto a ellas y de cachetito. Debería darle vergüenza… pero no la tiene ni la tuvo.


LAS VACAS SAGRADAS

Escala de Calificación

**** Excelente        *** Muy recomendable     ** Vale el boleto o la renta
* Palomera       + Churrito        ++ Churrote

Comentarios: ernesto@cinevertigo.com

Regresar