ESE CIERTO CINE

ALIEN, EL OCTAVO PASAJERO
(****)


Ernesto Diezmartínez Guzmán
Alien, el Octavo Pasajero (Alien, GB, 1979), es la cinta con la que Ridley Scott ganó su prestigio como uno de los mejores cineastas de su generación. Aunque Scott empezó su carrera en el mundo de los comerciales televisivos, no se nota esa experiencia  en su sobria y meticulosa opera prima, Los Duelistas (1977), pero sí se desliza en el atractivo (y en ese momento, innovador) diseño visual de su segundo largometraje, Alien.

 La versión que se re-estrenó en México en 1999 es el director’s cut que, si atendemos a la duración reportada  de 116 minutos es, curiosamente, un minuto más corto que la cinta estrenada en 1979. En todo caso, la de 1999 es una copia restaurada y remasterizada que, además, tiene alguna que otra secuencia que había sido eliminada en la versión anterior. La más famosa de las escenas rescatadas –y que, por cierto, puede verse en el DVD de la cinta—tiene que ver con la teniente Ripley (Sigourney Weaver) descubriendo a un mutilado Dallas (Tom Skerrit) dentro del capullo del repelente monstruo.

 Total: con un minuto de más o de menos, estamos, de todas formas, frente a una de las grandes películas de horror y ciencia ficción de los últimos  30 años, uno de los más influyentes filmes de la (en esa época) naciente tendencia posmoderna y, finalmente, ante una subversiva cinta en la mejor tradición política-liberal. Y es que la película fue realizada, recordemos, a fines de los años setenta, cuando la cabeza del Imperio, Estados Unidos, era un país dividido y golpeado por dos décadas de complots, fracasos y escándalos (JFK, Watergate, Vietnam).

 El primer capítulo de Alien –y sin duda alguna, el mejor de todos—nos ubica en un desazonante futuro en el cual una todopoderosa Compañía puede, con la mano en la cintura, decidir que toda su tripulación es sacrificable con el fin de capturar a una criatura que puede servir como arma indestructible. Es más: el guión de Dan O’Bannon nos muestra conflictos sociales explícitos (los técnicos frente a los oficiales) y hasta la existencia de un espía dentro de la tripulación (el robot Ash, espléndidamente encarnado por Ian Holm) colocado ahí para proteger a la Compañía. Es decir, para cuidar al Alien; es decir, para preservar el malvado poder de una mega-corporación. Menos mal que es fantasía: pura ciencia ficción y nada más.



ESE CIERTO CINE

Escala de Calificación

**** Excelente        *** Muy recomendable     ** Vale el boleto o la renta
* Palomera       + Churrito        ++ Churrote

Comentarios: ernesto@cinevertigo.com

Regresar