EN CARTELERA
EL ABRAZO PARTIDO
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Ernesto Diezmartínez GuzmánPodemos seguir quejándonos y con razón por la pésima calidad y la nula variedad del cine veraniego –y de otras estaciones—que vemos en México. Con todo, tampoco podemos negar que Cinépolis, a través de su ciclo permanente “Otro Enfoque”, se ha dado a la tarea de exhibir, en los multiplexes que tiene en todo el país, aquellas películas que, fuera de los cineclubes y/o salas de arte del D.F. (o Guadalajara o Monterrey), no se exhiben en (casi) ninguna otra parte. Lo destacable de esta política de exhibición de Organización Ramírez es que estamos ante la más grande cadena de cines de este país en la que, a pesar de que Hollywood tiene preferencia –no podría ser de otra manera, la verdad--, de cualquier forma guarda un pequeño espacio para dar a conocer cintas no estadounidenses.
Así pues, se distribuyó en todo el país El Abrazo Partido (Argentina-España-Francia-Italia, 2004), un notable filme que se exhibió por vez primera en México en la XIX Muestra de Cine Mexicano e Iberoamericano de Guadalajara –ya convertida en 2005 en Festival—para luego ser programado en el 24 Foro de la Cineteca Nacional y, después, mostrado en el Festival Internacional de Cine Contemporáneo de la Ciudad de México, ya que el país invitado del FICCO 2005 fue, precisamente, Argentina.
El cuarto largometraje de Daniel Burman (su anterior cinta, Todas las Azafatas Van al Cielo/2002, se programa de vez en cuando en la televisión de paga) nos ubica en el Buenos Aires de hoy, en plena crisis económica. Ariel (Daniel Hendler), un muchacho que trabaja para su mamá en una lencería de un centro comercial, busca naturalizarse polaco (tiene una abuela de esa nacionalidad) para irse a Europa y dejar atrás la estrechez económica en la que vive. Mientras espera los papeles de su nacionalidad, Ariel convive con los excéntricos vecinos de la galería comercial y trata de lidiar con los arranques de su madre y el recuerdo amargo que tiene de su padre, un judío que los abandonó 30 años antes para irse a pelear la Guerra del Yom Kippur, en 1973.
Formada por una docena de viñetas eficazmente graciosas, con unos secos diálogos sarcásticos del propio Burman y Marcelo Birmajer y con una eficaz cámara-en-mano de Ramiro Civita, he aquí, pues, la conmovedora historia de una reconciliación paterno-filial que funciona como una reconciliación con el pasado, con el presente y consigo mismo. En lo personal, creo que el punto más alto de esta cinta es el trabajo del joven actor Daniel Hendler –ganador del Oso de Plata en Berlín 2004 por esta interpretación—, quien dice las más graciosas de sus líneas con una frialdad y un distanciamiento que las vuelve mucho más efectivas y frescas de lo que realmente son.
Escala de Calificación
**** Excelente *** Muy recomendable ** Vale el boleto o la renta
* Palomera + Churrito ++ ChurroteComentarios: ernesto@cinevertigo.com