EL C INE QUE NO VIMOS

800 BALAS
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Ernesto Diezmartínez Guzmán
Álex de la Iglesia es un irresponsable. Sólo a alguien como él se le pudo haber ocurrido convertir en héroe a un viejo fracasado e inmaduro que no quiere afrontar la realidad de que su mundo ha desaparecido desde hace tiempo, pues eso es Julián Torralba (Sancho Gracia), el protagonista de 800 Balas (España, 2002), el sexto largometraje del imprescindible director de El Día de la Bestia (1995). También es un irresponsable De la Iglesia por la manera en la que cuenta sus historias: es disperso e inconsistente, sin duda, pero cuando uno espera que la película se le caiga de las manos, vuelve por sus fueros y nos deja boquiabiertos con su frescura, su desfachatez, su alegría cinefílica imposible de resistir. Se ve que el cine para él es goce puro: hace lo que sueña y ha soñado, aunque a veces lo que haga no tenga lógica, sentido o justificación de ninguna especie.

Un encendido homenaje al spaghetti-western (a sus personajes, a sus actores, a sus locaciones, a su música, a su estilo narrativo), 800 Balas –nunca estrenada en México comercialmente—se gana al espectador desde su secuencia de créditos, un brillante pastiche de su similar de El Bueno, el Malo y el Feo (Leone, 1968), con todo y acordes a lo Ennio Morricone. Estamos en Almería, en donde Julián, un viejo stunt-man, permanece trabajando en los solitarios estudios en donde se filmaron los spaghetti-westerns de los 60/70. Julián y su media docena de compinches, se entretienen presentando espectáculos “del oeste” a los pocos turistas alemanes o japoneses que caen de casualidad por ahí. A ese lugar llegará el nieto de Julián, un curioso niño que quiere saber porque su mamá (Carmen Maura) y su abuela (Terele Pávez ) no quieren ni hablar de ese viejo soñador bueno-para-nada.

De la Iglesia
tiene muchos momentos inspirados (la persecución del camión a caballo, el montaje del duelo final) y algunas secuencias que van demasiado lejos (las escenas de la batalla en el pueblo, sin duda), pero esto no importa. Con todo y sus caídas de ritmo, es imposible rechazar una película que muestra tanto amor al cine y que es capaz de montar un relajo tras otro sin que decaiga el buen humor en ningún momento. Es claro: Álex de la Iglesia quiere demasiado a sus personajes y por ello no puede juzgarlos ni siquiera en el desenlace. Nosotros, también, terminamos queriéndolos de la misma manera.
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800 Balas ha sido exhibida sólo en la televisión de cable.


EL C INE QUE NO VIMOS

Escala de Calificación

**** Excelente        *** Muy recomendable     ** Vale el boleto o la renta
* Palomera        + Churrito        ++ Churrote

Comentarios: ernesto@cinevertigo.com

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